28 de March de 2010 00:00

El becario enfrenta dificultades

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Redacción Tecnología

Cuando viajaba a Francia, su mayor preocupación era el idioma. No lo dominaba; apenas cursó los primeros niveles  en la Alianza Francesa, en Quito. 



Más capacitación

Durante el    período 2008-2009, la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt)  envió a 200 ecuatorianos a formarse en el exterior en áreas de ciencia y tecnología. 

El objetivo de    esta entidad es enviar en el 2010 a 400 personas para que se especialicen en el extranjero.  En el 2013, el número de becarios, según lo planificado,   ascenderá a 1 500.

Daniel Andrade,     quien se especializó en Vulcanología en Francia, comenta que el proceso para que los diplomas sean válidos en Ecuador es largo y costoso. Dice que el Conesup debería agilizar este trámite. 

Todas las personas    que ganan una beca con la Senacyt deben retornar al país. Además, necesitan una universidad o institución auspiciante.   Pero Alberto Benítez, de 29 años, confiaba en su capacidad para superar cualquier dificultad. Con tesón consiguió finalizar su maestría en Ciencias de Materiales, Nanomateriales y Multimateriales en una institución educativa adscrita a la Universidad Politécnica de Toulousse, en Francia.

“Primero traducíamos los textos que no entendíamos al inglés y después al francés. Fue un año y medio muy duro”.

Cuando regresó al país en agosto del 2009, otra era su preocupación: encontrar un trabajo para aplicar todos los conocimientos adquiridos.

Su institución auspiciante antes de realizar el viaje a Francia fue la Escuela Politécnica Nacional, donde cursó la carrera de Ingeniería Mecánica.

Eso significaba que la universidad se comprometía a ofrecerle  trabajo en su área de especialización. Sin embargo, no pudo incorporarse a esta institución, porque le asignaron un área de trabajo diferente a su campo de estudios. Mientras esto se resolvía, la empresa hidroeléctrica Hidroequinoccio  le ofreció un trabajo. Transcurrieron   más de cinco meses desde que regresó al país. Esta compañía pidió a la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt) la revocatoria del auspicio de la Politécnica Nacional para que este joven pudiera incorporarse a su planta de ingenieros.

Miguel Aldás, de 26 años,   también hizo una maestría en Ingeniería de Materiales, con especialidad en Polímeros, en Lyon.

Él sí se incorporó a   la Politécnica Nacional, la  institución  que lo auspició. Hoy trabaja en el Centro de Investigación Aplicada a Polímeros. “Al principio tuve dificultades con el idioma”.

Escuchaba las clases en francés y las traducía al español. “ Estudiaba en español. Me hice un experto en traducción simultánea”. A partir del tercer mes,  ya entablaba una   conversación con los profesores.    

David Andrade, de 35 años, también finalizó en agosto su doctorado en  Vulcanología. 

Permaneció varios años en Francia y durante este tiempo enfrentó algunos contratiempos de índole económica. 

“La estadía estaba calculada en dólares y esta moneda se depreció mucho   con  respecto    al euro en   la crisis financiera mundial”. Para cubrir sus gastos trabajó por horas  en un laboratorio de investigación.  Cuando  regresó de Francia, se incorporó al  Instituto Geofísico. A diferencia de estos investigadores,  Maximiliano Donoso, oriundo de Cuenca,  aún continúa con sus estudios de doctorado en Turín, Italia.

Aún le restan dos años más para finalizar su carrera en Ingeniería Mecánica, con especialidad en nuevas tecnologías  automotrices. Durante los primeros años de su doctorado, vivió momentos difíciles, porque mientras duró   la transición de la ex Fundacyt a la Senacyt, no recibieron dinero para sus estudios y estadía. “Tuvimos que recurrir a préstamos. Esto  se superó y  ya no existen estos inconvenientes”.      

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