8 de febrero de 2016 00:00

Bandas que operan en buses usan a niños y adolescentes

En la estación de El Recreo, agentes de seguridad vigilan la entrada y salida de pasajeros de los distintos transportes. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

En la estación de El Recreo, agentes de seguridad vigilan la entrada y salida de pasajeros de los distintos transportes. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

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Redacción Seguridad

Los sospechosos se ubican en las puertas de los buses. Aprovechan el descuido de quienes entran o salen y así hurtan sus objetos. Muchos de ellos son niños y adolescentes. Estos datos constan en los informes de la Policía Metropolitana.

Las bandas dedicadas a este ilícito han optado por usar a los infantes para que pasen desapercibidos entre las víctimas.

Así frenan las investigaciones, pues los uniformados no pueden iniciar un proceso a los menores de edad. El Reglamento a la Ley Orgánica de la Policía (art. 124) dice que la Dinapen (policía de menores) investigará y precautelará la seguridad de este grupo.

El miércoles, la estación norte del Trolebús estaba repleta. Era mediodía y a esa hora seis policías metropolitanos, dos policías nacionales y cuatro supervisores de seguridad vigilabanque no se roben las pertenencias. Allí, un pasajero contó que hace siete meses le robaron el celular, mientras iba en el bus al trabajo.

El hombre se percató que ya no tenía el teléfono cuando llegó a su oficina. Dice que no puede identificar al sospechoso ni el momento del robo.

En la Jefatura de Operaciones de la Policía Metropolitana ya se ha detectado cómo actúan los menores de edad.

Cortan los fondos de las carteras y mochilas de las víctimas y sacan lo que pueden.

Luego entregan a otra persona, quien se baja del bus metros adelante. Mientras actúan los chicos, una persona adulta vigila toda la operación.

Este fenómeno se registra en el sistema integrado: Trolebús, Metro, Corredor Sur y Ecovía.

Hace un año, una usuaria fue asaltada en este último transporte. Un adolescente rasgó el fondo de su cartera con una navaja. La mujer, de 37 años, fue alertada por otro pasajero y evitó el robo. Pero no denunció, pues asegura que no tenía tiempo para hacerlo.

Estos casos se repiten. La víctima logra impedir el robo o alerta a los agentes de seguridad. Pero cuando el objeto es recuperado, el ciudadano prefiere no hacer la denuncia.

Por eso, apenas 48 casos de los 6 765 denuncias por robos a personas reportadas por la Fiscalía en la capital se registraron dentro del Sistema Integrado de Transporte Público.

EL COMERCIO conversó con un agente de la Policía Nacional que recorría una de las estaciones de la capital. Él sabe que en ocasiones los integrantes de estas bandas utilizan uniformes de colegio para despistar a las víctimas y que suelen ir en grupos numerosos para protegerse entre ellos.

Este método también es conocido por los agentes metropolitanos. El jefe de Operaciones de ese servicio policial, Carlos Santamaría, dijo que junto a los menores suele ir una persona que finge tener una discapacidad.

Los sospechosos simulan ayudarlo y aprovechan para arrimarse a otros pasajeros y sustraer celulares o billeteras.

Los objetos sustraídos son entregados a la persona que aparenta tener discapacidad y así despistan a las víctimas.

Hacer de ‘campana’ es otra de las tareas que los menores suelen tener dentro de estas bandas. Agentes de seguridad conocen que en ocasiones los niños se suben a los buses fingiendo vender caramelos.

Adentro observan a los usuarios para identificar a las posibles víctimas. Qué objetos de valor tienen, dónde los guardan, si están o no prevenidas son algunos de los hechos que los menores reportan. También se encargan de advertir si hay policías cerca.

La Dinapen explicó a este Diario que los menores hallados en estos casos son entregados a sus padres o a otro familiar. En cambio, si se trata de un adolescente, deberá ser aislado. Los agentes de la Dinapen los llevarán ante el fiscal y el juez. Las sanciones serán aplicadas en 90 días.

El año pasado, 1 267 personas, entre niños y adultos, fueron descubiertas mientras se sustraían cosas o asaltaban a pasajeros del Sistema Integrado. Por eso, el Municipio de Quito dispuso la construcción de 46 nuevas paradas del Trolebús. Santamaría explicó que el nuevo diseño permite tener una mejor visibilidad de lo que ocurre en el interior de las instalaciones. Además, dijo, todas serán monitoreadas de manera permanente con cámaras de videovigilancia.

En contexto
El adolescente que cometa un hurto recibirá una amonestación del juez y deberá cumplir con las medidas socioeducativas dispuestas en el COIP (art. 379), como servicio comunitario, internamiento domiciliario, libertad asistida, apoyo psicológico, entre otras.

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