23 de mayo de 2014 22:20

Así está la calificación del sistema financiero ecuatoriano

Foto: EL COMERCIO
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Redacción Negocios

Los bancos privados y públicos del Ecuador, así como las mutualistas y financieras, deben rendir un examen cada trimestre. Y dependiendo de qué tan bien hayan hecho su tarea reciben una calificación, que va desde la 'A' hasta la 'E'.


La Superintendencia de Bancos acaba de publicar los resultados del último examen a los bancos privados, instituciones públicas, sociedades financieras y mutualistas, con corte al 30 de diciembre del 2013. Aunque ya estamos en mayo del 2014, esta calificación de riesgo es la más reciente y por tanto es el referente más actualizado para los clientes del #sistema financiero.


La buena noticia es que la mayoría de bancos privados e instituciones financieras del país tienen buenas calificaciones, entre A y B. Hay dos que no tienen calificación, una es el Banco Sudamericano, que se encuentra en un segundo proceso de calificación. La otra es el Banco Nacional de Fomento (BNF), cuya calificación “está en proceso”, según informó la Superintendencia de Bancos.

Ahora, según la metodología de calificación existen nueve categorías. Mire aquí la calificación.


En términos generales, una calificación A indica que la situación de la in#stitución financiera es sólida. Mientras más ‘A’ tenga la entidad, mejor. Lo máximo son tres (AAA).

Lo mismo sucede con las B, mientras una calificación C evidencia que las cifras de la institución sugieren obvias deficiencias y existe un considerable nivel de incertidumbre en la entidad. El riesgo es mucho mayor en las calificaciones D y E.
A continuación las calificaciones y las definiciones de cada una.

DEFINICIÓN DE CADA ESCALA

AAA.- La situación de la institución financiera es muy fuerte y tiene una sobresaliente trayectoria de rentabilidad, lo cual se refleja en una excelente reputación en el medio, muy buen acceso a sus mercados naturales de dinero y claras perspectivas de estabilidad. Si existe debilidad o vulnerabilidad en algún aspecto de las actividades de la institución, ésta se mitiga enteramente con las fortalezas de la organización.


AA.- La institución es muy sólida financieramente, tiene buenos antecedentes de desempeño y no parece tener aspectos débiles que se destaquen. Su perfil general de riesgo, aunque bajo, no es tan favorable como el de las instituciones que se encuentran en la categoría más alta de calificación.


A.- La institución es fuerte, tiene un sólido récord financiero y es bien recibida en sus mercados naturales de dinero. Es posible que existan algunos aspectos débiles, pero es de esperarse que cualquier desviación con respecto a los niveles históricos de desempeño de la entidad sea limitada y que se superará rápidamente. La probabilidad de que se presenten problemas significativos es muy baja, aunque de todos modos ligeramente más alta que en el caso de las instituciones con mayor calificación;


BBB.- Se considera que claramente esta institución tiene buen crédito. Aunque son evidentes algunos obstáculos menores, éstos no son serios y/o son perfectamente manejables a corto plazo.

BB.- La institución goza de un buen crédito en el mercado, sin deficiencias serias, aunque las cifras financieras revelan por lo menos un área fundamental de preocupación que le impide obtener una calificación mayor.

Es posible que la entidad haya experimentado un período de dificultades recientemente, pero no se espera que esas presiones perduren a largo plazo. La capacidad de la institución para afrontar imprevistos, sin embargo, es menor que la de organizaciones con mejores antecedentes operativos.

B.- Aunque esta escala todavía se considera como crédito aceptable, la institución tiene algunas deficiencias significativas. Su capacidad para manejar un mayor deterioro está por debajo de las instituciones con mejor calificación.


C.- Las cifras financieras de la institución sugieren obvias deficiencias, muy probablemente relacionadas con la calidad de los activos y/o de una mala estructuración del balance. Hacia el futuro existe un considerable nivel de incertidumbre. Es dudosa su capacidad para soportar problemas inesperados adicionales.


D.- La institución tiene considerables deficiencias que probablemente incluyen dificultades de fondeo o de liquidez. Existe un alto nivel de incertidumbre sobre si esta institución podrá afrontar problemas adicionales.


E.- la institución afronta problemas muy serios y por lo tanto existe duda sobre si podrá continuar siendo viable sin alguna forma de ayuda externa, o de otra naturaleza.


* A las categorías descritas se pueden asignar los signos (+) o (-) para indicar su posición relativa dentro de la respectiva categoría.
 

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