11 de diciembre de 2016 17:29

Un viaje al origen del ‘boom’ bananero

Mantener la calidad es crucial. En la foto, plántulas de Sebioca.

Mantener la calidad es crucial. En la foto, plántulas de Sebioca. Foto: Archivo EL COMERCIO

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Mónica Mendoza
Macroeditora (O)

Ecuador le debe a Clemente Yerovi Indaburo el impulso que lo convirtió en el primer exportador de banano en el mundo. Entre 1948-1950 fue el Ministro de Economía en el gobierno de Galo Plaza Lasso. Luego de una época de inestabilidad política, Plaza estaba dispuesto a que el país aumentara su producción y tuviera un crecimiento económico.

68 años después James Neale Yerovi recibió la presea que la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE) le entregó a su abuelo. En una ceremonia en Guayaquil, el 10 de octubre del 2016, durante el Congreso Mundial de Banano. Él habló a nombre de la familia del entonces Ministro de Economía y posterior Presidente del Ecuador, cuya “ambición fue cumplida”.

“Basta decir que fue durante esa gestión (de Ministro) y por iniciativa suya que muestro país pasó a ocupar el lugar de liderazgo internacional, que aún hoy ocupa en la exportación de banano”, decía Neale.

Yerovi tenía una vinculación innata al campo y a las zonas agrícolas de la Costa. Por el lado materno, su familia era dueña de empresas navieras a vapor que atravesaban el río Guayas. En esa época ya había sido dirigente de la Sociedad de Agricultores de Los Ríos y de la Cámara de Agricultura del Litoral. Y desde el Ministerio aplicó de lo que tenía convicción: que el país podía sembrar banano y competir con Centroamérica. Para esa época sus plantaciones habían sido destruidas por un huracán.

El historiador Melvin Hoyos dice que Plaza y Yerovi fueron dos visionarios audaces. “Lo novedoso de esta historia fue la manera en que el Ecuador entra casi como catapulta, como un trampolín gigantesco de pequeño exportador a convertirse en el líder mundial”.

Hace unos meses Hoyos empezó la investigación para el guión museológico de lo que se convertirá en el Museo del Banano Ecuatoriano.

Un sueño de Eduardo Ledesma, presidente de los Exportadores. “¿Por qué Ecuador no tiene un museo del banano, si es el producto más representativo del país?”. Se pregunta, mientras cuenta que el plan es que funcione en una de las casonas antiguas de las calles Panamá y Mendiburo, en el centro de Guayaquil. En esa zona el Municipio proyecta montar una red de museos, incluido el del cacao. La AEBE presentará una propuesta al alcalde Jaime Nebot para el museo.

“La gente cree que el banano se corta, se mete en una funda y se exporta”, dice Ledesama. Pero detrás hay muchas historias de visionarios que el país debe conocer. De cómo la fruta pasó de pudrirse en los muelles y en naves a vapor a transportarse en barcos refrigerados, del control de las transnacionales a las exportadoras locales. De exportarse en racimos a la caja de cartón en 1960, cuando se la usó como estrategia para reducir los costos y evitar que se estropeara en los hombros de los estibadores.

Ana Lema investigó un año para la producción del documental 'El Banano en Ecuador'. Ella dice que lo que más le impresionó son los emprendedores de desarrollo que surgieron, después del ocaso del cacao. “El punto de vista empresarial e innovador”, como la genialidad de Luis Noboa Naranjo, que llegó a ser el principal exportador de banano del país, considerado uno de los empresarios más importantes del siglo XX y construyó un imperio económico. Además, Segundo Wong Mayorga quien abrió el mercado de China. Simón Cañarte Barbero quien compró barcos estadounidenses que quedaron en desuso después de la Segunda Guerra Mundial y los adaptó a buques refrigerados para exportar la fruta. Esteban Quirola Figueroa empresario orense.

Hay otros nombres que desaparecieron como el sueco Folke Anderson, que compró extensas tierras en Esmeraldas y generó una riqueza local que solo fue temporal, según Hoyos. Cuyo nombre ahora queda en un estadio de fútbol.

La historia del ‘boom’ banano estaría incompleta sin Tenguel, la mayor hacienda bananera. Fue comprada por la United Fruit, en los años 50. Ubicada en Guayas, se calcula que tenía más de 42 000 hectáreas, con pistas de aterrizaje. Era una época de esplendor, se dice que ahí llegaron los primeros equipos de sonido para las grandes fiestas de los obreros.

Lois J. Roberts en su libro 'Empresarios Ecuatorianos del Banano', reseña que la primera fruta exportada por Ecuador salió de las haciendas de la familia Valdez que plantó caña de azúcar y construyó un ingenio en 1880. Sembraba la variedad Gros Michel en parcelas de 15 y 30 hectáreas en medio de caña de azúcar. Muchas tierras dejaron de ser cacaoteras, a raíz del azote de la plaga de la Escoba de la bruja. En los 70 ‘el mal de Panamá’ causó la desaparición de esa variedad y la introducción de la Cavendish.

Cuando Plaza asumió el poder, en 1948, Ecuador exportaba 3,8 millones de racimos de banano (las cifras no se expresaban en toneladas métricas sino en racimos), según la AEBE. En 1952 llegaron a 16,7 millones, un crecimiento de 421%.

La historia recoge una frase de Plaza que marcó un hito: “En mi gobierno hubo Planificación. Prueba de eso por ejemplo, el caso del banano. En 1948, Ecuador ocupaba el puesto 27. Para el año 1951 nos convertimos en el primer exportador del mundo”.

En el 2015 el país vendió USD 2 700 millones, 5,76 millones de toneladas métricas, que representan el 30% del mercado de exportación en el mundo. Y se mantiene como el principal producto de exportación no petrolero del país. Se calcula que el sector genera 220 000 empleos. Hasta el año pasado estaban registradas en el Ministerio de Agricultura 162 236 hectáreas de plantaciones.

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