21 de February de 2010 00:00

Balbuceando en inglés

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A veces, las personas adultas tienen dificultad para aprender otro idioma. En su mente surge la idea de que no  todos tienen habilidades para aprender otra lengua.



Tenga en cuenta

Algunos expertos son de la idea de que el cerebro de un niño es muy plástico ya que está formando las conexiones de las neuronas.

Por ello, si existe una estimulación a temprana edad se puede ampliar estas conexiones y mejorar el aprendizaje.

Los niños pueden desarrollar fácilmente un nuevo lenguaje también por el hecho de que  no tienen presiones sociales ni se sienten atemorizados por las críticas como pasa con los adultos cuando aprenden inglés y tienen una pronunciación incorrecta o no pueden armar oraciones.Todo pasa por el hecho de que a cierta edad, el ser humano piensa lógicamente y empieza a traducir lo que aprende. Este es el principal error. Sin embargo, los niños no cometen esta equivocación. Por eso la necesidad de enseñar otro idioma en edades tempranas.

A cualquier persona le puede parecer impresionante que un niño de 2 años comprenda frases en inglés.

Pero eso pasa en un centro de enseñanza de este idioma,  en Quito. La madre le dice al hijo que  se toque la nariz, que indique dónde está el zapato y un sinnúmero de órdenes más. Él lo hace sin ninguna dificultad y con la mayor naturalidad.

En realidad, todo parte de la idea que es necesario implantar el idioma inglés en la mente de los niños y eso se puede hacer desde los tres meses de edad. Si bien es cierto que los niños aprenden fácil pero que también olvidan rápido, este sistema permite que la enseñanza de la lengua quede fijada en el cerebro infantil.

Un niño comprende el idioma durante los primeros 2 ó 3 años. Y a esa edad más o menos empieza a comunicarse por su cuenta. Por eso es vital que en esta etapa puede tener acceso a otra lengua.

Es necesaria  una estimulación permanente en las dos lenguas si se quiere que el niño aprenda. Algunos especialistas recomiendan que existan sitios determinados para hablar una u otra lengua y también personas. Por ejemplo, se puede elegir al padre como la persona que hablará siempre en inglés y a la madre a aquella que lo hará en español. Esto permite que el niño conozca la diferencia entre ambos idiomas y no los mezcle.

Está comprobado que existe gran facilidad en los niños hasta los 5 años para aprender otro idioma. Mónica Carpio, gerenta de Hellen Doron, una franquicia internacional, lleva adelante un sistema para poner en marcha este tipo de programas.

En un día cualquiera, los pequeños llegan hasta el lugar. Todos van acompañados de su padre o de su madre. En el área existe una colchoneta, un espejo, y una serie de juguetes como tambores, muñecas, libros animados… La idea es enseñar el idioma como lengua materna a través de lo lúdico.

Todo parte del hecho de que la enseñanza debe darse de manera natural, en un ambiente en el que los chicos conversen de manera espontánea.
En todos los ejercicios se apela a los sentidos. La charla está encaminada a repetir y con eso se aprende.

Según la especialista, los niños tienen facilidad para aprender hasta cinco idiomas hasta los 7 años, e incluso hasta los 14, aunque con cierta dificultad. Luego, los muchachos empiezan a traducir, a viciarse con el ambiente  y el aprendizaje se complica.

La propuesta es que a los 2 y 4 años, empiecen a formular oraciones completas y obedezcan órdenes en inglés. De ninguna  manera el programa está diseñado para recitar los números o los colores de memoria, lo que se busca es comprensión. La técnica es aprender el inglés de la misma forma en la que aprendemos el español. 

La manera tradicional de enseñar inglés es preguntar al niño como se dice carro, casa, gato, perro. Esta práctica no es correcta. Los instructores de este centro hablan en inglés a los muchachos para que entiendan y piensen en ese  idioma y  para que luego puedan mantener una conversación como si lo hicieran en su lengua materna.

Existen niveles que están diseñados de acuerdo a cada edad. Todos buscan despertar la parte visual, auditiva y kinestésica. Por ejemplo, en una primera reunión es habitual que se ponga música en inglés con  ritmo. A la par se les entrega artículos y materiales que se mencionan en la canción.

Para evitar que los niños pequeños  se agoten fácilmente o que se aburran, la estrategia es cambiar de actividad cada tres minutos.
Marina es una de las madres que lleva a su hijo a estas clases. Su pequeño de un año  ocho meses está  en el centro  desde septiembre. Él entiende palabras en inglés, sabe identificar además las partes del cuerpo, hasta ahora no habla en este idioma pero entiende lo que le dice su madre.

Luis también lleva a su hija de un año 10 mese al curso. Él aporta en el aprendizaje de la niña. Le repite frases, le pregunta en inglés. Por ahora, su hija habla en español, pero entiende lo que se le dice en el otro idioma, al menos algunas frases.

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