5 de December de 2009 00:00

El balanceado que se da en Manabí evita que las reses pierdan peso

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Reds. Santo Domingo y Manta

Diego Vera llegó al corral con un saco de balanceado sobre sus hombros. Utilizando su machete lo abrió y vació en un comedero hecho de llantas viejas. El ganado de Vera comió el alimento en reemplazo del pasto, que desapareció de los campos de Manabí.

Según Margoth Hernández, subsecretaria de Ganadería del Ministerio de Agricultura (Magap), la atención prioritaria se centrará en  esa provincia, la más afectada por la sequía.



La inversión
Según el Ministerio de Agricultura, la sequía ha afectado a 473 000 hectáreas de pastizales en la provincia de  Manabí.  
Los ganaderos beneficiados serán asesorados por técnicos, para que hagan un buen manejo del alimento y de las medicinas, con el fin de que el ganado se recupere de forma adecuada.
La inversión en el plan de emergencia  para toda la provincia bordea los USD 10 millones, según Gúnter Andrade, subsecretario del Litoral del Sur, del Ministerio de Agricultura.Se calcula que 500 000 reses están afectadas, pero se dará alimento a 344 000 de 16 000 ganaderos pequeños y medianos. Ellos tienen entre 1 y 80 vacas.

Guayas, Los Ríos, Esmeraldas, Santa Elena y Santo Domingo también tienen problemas, pero no en la misma magnitudque Manabí. No hay cifras del ganado afectado en esas provincias.

Vera, quien tiene su propiedad en la parroquia Boyacá (Chone), recibió 50 sacos por cada res. El balanceado está compuesto de maíz, pasta de soya, polvillo de arroz, afrecho, melaza, palmiste, raicilla, carbonato de calcio, sal, entre otros elementos. Este alimento se da en algunas ganaderías de alta producción de carne o de leche como complemento al pasto, para aumentar el rendimiento. 

Según el técnico del Magap, Javier Palacios, el balanceado evitará que los animales sigan perdiendo peso.  Cada vaca consumirá 2 kilos de balanceado por día y alcanzará para 35 días. 

Las autoridades esperan que en ese lapso llueva y empiecen a crecer los pastos.  El técnico de la Asociación Hosltein, Gustavo Navarro, explicó que el alimento es bueno, pero la nutrición es incompleta porque falta el pasto.

Vera, un joven ganadero de Chone, temía que su ganado rechazara el balanceado. No lo hizo, porque fue mezclado con melaza, también repartida por el Magap. Este complemento azucarado atrae el gusto de las vacas por el balanceado, si no lo han comido antes, dijo Palacios.

Vera presentó el certificado de vacunación contra la aftosa para recoger la ayuda. Hernández explicó que ese documento, donde consta la cantidad de animales, sirve para entregar la ayuda.

Los campesinos formaron largas colas junto al tráiler que llevó el balanceado, junto al parque central de Boyacá. Alonso Caicedo, del recinto San Miguel, expresó que ese alimento es una buena alternativa, porque tiene buenos nutrientes.

Manuel Cedeño llevó 20 sacos. “Esto es bueno porque mi ganado  ya solo comía basurita y hojas de maíz secas”. La misma cantidad recibió Víctor Hugo Vélez. Sus vacas comían las vainas de algarrobos y paja.

Flavio Delgado daba guineos y tallos secos de maíz a sus 32 reses. “Están deshidratadas. Les puede faltar comida pero no agua”. Los campesinos desaparecieron aliviados con sus sacos por los polvorientos caminos. Los ganaderos también recibieron un paquete de medicinas (ver gráfico arriba).

La falta de pasto ha hecho que la producción de leche y carne disminuya. Para Hernández, un 35% de la producción total del país (4,5 millones de litros diarios) bajó en estos meses. Las 125 vacas de la choneña Fátima Hidrovo bajaron su ordeño de 500 a 220 litros diarios.

“No hay agua y las reses pierden peso, se enflaquecen, no entran en celo, no se preñan  y así  no producen leche”. Les da maíz de una reciente cosecha, no sabe qué hará cuando se acabe.

En Chone, las 250 000 reses son de doble propósito (sirven para leche y carne). En leche se producían hasta 300 000 litros diarios, ahora es la mitad, dijo  José Zambrano, presidente de los ganaderos de ese cantón.

“Aquí no cae ni una gota hace 300 días. Una res necesita 60 litros de agua al día y un promedio de 100 libras de pasto cada 24 horas para crecer”. Una vaca pesa  entre 800 y 1000 libras, hoy están entre 500 y 600 libras”.

Por la falta de agua y alimento, la producción de carne se redujo. De  27 000 reses que se faenan en el año bajaron a 12 000. A los ganaderos les pagan USD  0,43 por la libra de carne en pie (res viva). Pero en el mercado, la libra está en USD 2,50.

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