4 de agosto de 2015 12:12

Los bailes populares y las reuniones animan los descansos de la marcha indígena

10 personas preparan la comida comunitaria para la marcha indígena. Foto: Xavier Caivinagua / EL COMERCIO

10 personas preparan la comida comunitaria para la marcha indígena. Foto: Xavier Caivinagua / EL COMERCIO

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Jackeline Beltrán

Todas las mañanas, antes de las 08:00, los indígenas y otros caminantes que van en la marcha que llegará a Quito el 13 de agosto de 2015, empiezan a preparase para la jornada. Las pausas para seguir el camino son largas y en ese tiempo los líderes organizan actividades para mantener el entusiasmo.

A esa hora, la comisión de cocina, formada por 10 personas, está ocupada preparando el desayuno para las cerca de 200 personas que caminan de forma permanente. La comida es abundante en verde y granos para que los participantes tengan energía para seguir, cuenta Isabel Rojas.

Ella es una de los 10 zamoranos que estarán a cargo de la comida durante toda la marcha, como ya lo han hecho en ocasiones anteriores. Para esta movilización, Rojas, quien es chef de profesión, pidió permiso con cargo a vacaciones para apoyar la protesta.

Un plato de motepillo y un vaso de chicha fue el desayuno de la mañana de este martes 4 de agosto, en la parroquia San Lucas del cantón lojano Saraguro, en donde durmieron los marchantes. Los alimentos que preparan son obsequiados por las comunidades por donde pasan y si algo les falta sacan el dinero que deposita la gente en una vaca de papel maché que llevan como alcancía.

Hasta que los alimentos estén listos, los caminantes se concentran en alguna cancha o espacio amplio. La guitarra de Rosa Lanchimbi, una indígena cayambi, que llegó desde Pichincha, da la pauta para que inicie el baile, con el que los marchantes pasan el tiempo mientras esperan la orden de salida.

Las coplas de Lanchimbi, al ritmo de un sanjuanito, convierten la espera en una fiesta, a la que se unen los indígenas de Morona Santiago, Cañar, Chimborazo, Pichincha, que llegaron en pequeñas comisiones para respaldar la caminata. Ellos llevan instrumentos andinos como bombos, churos, flautas…, que animan las caminatas.

Mientras los principales dirigentes se reúnen para revisar el avance de la marcha, ellos hacen sus propias asambleas. Es el tiempo para cantar, bailar, recargas energías, pero también para reflexionar sobre la jornada anterior. Representantes de los grupos sociales como Mario Fárez y Víctor Hernández toman el mando para que los asistentes compartan sus experiencias.

Hay también un grupo encargado de comunicación, que registra todos los movimientos de la marcha, otro que se encarga de ver los lugares en donde dormirá la gente y está la comisión de decisiones políticas, conformada por los máximos dirigentes.

Al final de cada jornada, se cuenta el dinero recaudado y la intención es distribuirlo de acuerdo con las necesidades de las comisiones. Según los dirigentes, en los primeros dos días de movilización no ha sido necesario utilizar esos recursos.

Luego de tomar el desayuno y de las constantes reuniones de planificación, los marchantes salen acompañados de una caravana de vehículos. El martes 4 de agosto, pasadas las 11:00 salieron de la parroquia San Lucas, con dirección al centro del cantón Saraguro, en donde tienen previsto pasar el día.

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