21 de May de 2010 00:00

Un poco de azúcar para endulzar la sal

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Su Majestad, de paso a Europa en su jet pelucón, fue homenajeado por el Alcalde de la Isla de la Sal. Dizque aprovechó para tratar de venderle un poco de azúcar, y de paso banano, cacao y café, porque lo que es con la Unión Europea no quiere saber nada de tratados. ¿Qué se habrán creído?

¿Y qué se habrá creído el hondureño Porfiado Lobo, al invitar a Rafico a ver con sus ojos lo que sucede en su país? Si él ya lo sabe bien, y no por boca del lobo sino de Zelaya. Estaré muy honrado de volver a meterme en Honduras cuando haya democracia, dijo Rafa, pero del lobo ni un pelo.

Antes de viajar, Rafico dejó en claro que, si bien no hay acuerdo en la Ley de Aguas, sí hay acuerdo entre gobernantes e indígenas: este es un país de roscas. Solo resta una preconsulta no vinculante para determinar si puede considerarse un producto exportable.

A Figuretti Pesántez le fue mal en Zumbahua, pues los indios no le dieron bola y casi lo secuestran; de la ortigada no lo salvaba ni la comadre Lourdes. Por lo desafortunado de la jornada de Washo, los empleados judiciales firmarán un comunicado para rebautizar a La Cocha como Salt Lake.

Quien no sabe qué hacer con su sal y su banano es Alvarito, mientras el socialista Karl Marx goza como chivo en precipicio al verlo dar patadas de ahogado. ¡Salud!

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