14 de septiembre de 2015 09:11

Azuay y Cañar se preparan para enfrentar el fenómeno de El Niño

El encauzamiento del río Jagua es uno de los siete puntos críticos que se intervendrá en la comunidad de Luz y Guía de la parroquia Molleturo, Cuenca. Foto: Cortesía del Gobierno Provincial del Azuay

El encauzamiento del río Jagua es uno de los siete puntos críticos que se intervendrá en la comunidad de Luz y Guía de la parroquia Molleturo, Cuenca. Foto: Cortesía del Gobierno Provincial del Azuay

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Lineida Castillo
Redactora

Este 14 de septiembre del 2015 se reúne el Comité de Operaciones Emergentes del cantón costero de La Troncal, perteneciente a la provincia del Cañar, para definir los trabajos inmediatos que ayuden a disminuir los daños que podría provocar el fenómeno de El Niño. En cambio, en Azuay se interviene en las zonas costeras vulnerables a inundaciones.

La Troncal tiene varias zonas de riesgo por inundaciones, como las poblaciones cercanas a los ríos Bulu Bulu y Cañar, entre ellas La Envidia, Barranco Amarillo, La Puntilla, Cochancay, San Martín… En inviernos pasados, el agua de estos afluentes ingresó a las viviendas de esas poblaciones y afectó amplias zonas de cultivos de banano, plátano, cacao, café, caña de azúcar y frutales.

Hace dos semanas, la Unidad de Gestión de Riesgos del Municipio inició un censo en las zonas de peligro para conocer el número de población que allí habita. Al momento se recogió la información del sector Divino Niño, ubicada en las laderas y parte baja del cerro Huaquilla, que es vulnerable a deslizamientos. Allí habitan 105 personas en construcciones precarias de caña guadúa.

Las casas de algunas familias de esas zona ya fueron afectadas en inviernos pasados. Por eso, Lila Onofle, directora de la Unidad de Gestión, dijo que en la reunión de este lunes también se analizará la reubicación de ellos.

El dragado de los ríos es otra de las acciones que se ejecutan para evitar inundaciones por el fenómeno de El Niño. Foto: Cortesía del Gobierno Provincial del Azuay

El dragado de los ríos es otra de las acciones que se ejecutan para evitar inundaciones por el fenómeno de El Niño. Foto: Cortesía del Gobierno Provincial del Azuay

En cambio, las familias de la parroquia Pancho Negro tienen la esperanza de que el sistema de control de inundaciones recién construido y el Cañar-Naranjal, que está en construcción, mitiguen los impactos de las crecidas de los ríos. Los dos proyectos se planificaron para proteger 130 000 hectáreas de cultivos y mas de 200 000 habitantes de las provincias vecinas de Guayas y Cañar.

La tarea inmediata que va a cumplir esta Unidad es la limpieza de las riberas de los ríos, quebradas y canales, en coordinación con las juntas parroquiales. Además, la limpieza de sumideros y cunetas en la ciudad. La Prefectura de Cañar también intervendrá con obras como el reforzamiento de puentes y campañas ciudadanas de educación y prevención.

Entre tanto, la Prefectura de Azuay interviene por el otro extremo de la zona costera, parroquia cuencana de Molleturo, en el límite con la provincia del Guayas. Con maquinaria pesada realizan la limpieza y dragado del río Jagua en la comunidad de Luz y Guía, y la construcción de muros secos para conseguir su encauzamiento y evitar que con las lluvias intensas que se anuncian, se desborde y afecta las viviendas y cultivos.

Según el prefecto, Paúl Carrasco, estas medidas de prevención están enfocadas, principalmente, a dar seguridad a las más de 70 familias que habitan en esta zona de influencia y así evitar consecuencias lamentables. Estas intervenciones se iniciaron a principios de septiembre del 2015 y se extenderán a siete puntos críticos, cinco kilómetros, con un movimiento de
75 0000 metros cúbicos de material.

Ya se concluyó uno y se avanza en otros dos proyectos. La Prefectura invertirá USD 313 095 en estas obras. De acuerdo con registros de la parroquia, en los últimos cinco años Luz y Guía ha soportado fuertes inundaciones y daños por el desbordamiento del río Jagua, que no tiene profundidad y con el aumento del caudal se sale de su cauce, provocando daños en más de 160 hectáreas de cultivos de cacao, plátano y maracuyá, entre otros productos.

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