28 de abril de 2016 00:00

Más países llegan con ayuda para los damnificados del terremoto

Un avión chino Boeing 747 aterrizó ayer en el aeropuerto de Tababela con ayuda para los damnificados por el terremoto, en Manabí y Esmeraldas. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

Un avión chino Boeing 747 aterrizó ayer en el aeropuerto de Tababela con ayuda para los damnificados por el terremoto, en Manabí y Esmeraldas. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

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Geovanny Tipanluisa

Nadie puede entrar a Tarqui sin autorización. Este barrio mantense, el más afectado por el terremoto, está cercado. 200 militares y otro número similar de policías, cubiertos con mascarillas, vigilan las calles. Todo está blindado por cintas amarillas y mallas metálicas.

Ese cerco se abrió ayer (27 de abril del 2016) por un momento, mientras entraban los presidente de Bolivia, Evo Morales, y Rafael Correa.

El boliviano llegó antes del mediodía a la Base Aérea de Manta. Minutos antes ya habían entrado a Ecuador dos aviones de esa nación, cargados con agua, alimentos, carpas, logística, para las personas afectadas por el terremoto.

La carga quedó a un lado de la pista y un poco después de las 11:00, el embajador de Bolivia en Ecuador, Juan Jurado, confirmaba el contenido de lo enviado. “Estamos para apoyar a este pueblo hermano”.

Apenas terminaba de hablar Jurado, Correa llegaba en un helicóptero. Entró a unas oficinas adjuntas a la Base y se encerró con sus colaboradores. Después apareció el helicóptero de Morales. Correa lo recibió y de inmediato salieron a Tarqui. En esta localidad, llegaron acompañados por funcionarios. Vieron los edificios bajo los escombros, hablaron, caminaron, saludaron y se fueron.

Adentro de la “Zona Cero”, como se llama a Tarqui hay calles completamente vacías. Solo suenan los pedazos de vidrios o las puertas dañas que se mueven con el viento.

En la avenida 109 estaba Ángel Naranjo. Él perdió un local de zapatos en el que atendió durante ocho años. Su padre también tendrá que dejar el lugar en que trabajó 30 años. Por eso quería decir algo a los presidentes, pero no pudo.

Ambos ya se habían regresado a la Base Aérea. Ahí, Morales dijo que son “pueblos hermanos”, que tratan de “compartir lo poco” que tienen. “He visto de cerca los lugares muy preocupantes”, sostuvo el Mandatario.

Luego, Correa agradeció por la ayuda entregada. “Hemos sufrido un terremoto fuerte”. Pero sostuvo que si el sismo se presentaba otro día y en horario diferente las muertes hubiesen sido mucho más. Y se refirió al caso de Alluriquín, en donde también hubo víctimas mortales por el desbordamiento de un río. “Parece que la Pachamama está poniendo a prueba al pueblo ecuatoriano para saber de qué está hecho”.

Otro de los presidentes que llegó ayer en la tarde fue el de Perú, Ollanta Humala, quien fue recibido por su homólogo ecuatoriano, Rafael Correa. Los dos mandatarios recorrieron las zonas afectadas.

La comitiva peruana trajo alimentos y agua. Además, Humala puso a disposición un avión, tres helicópteros. También un buque logístico de la Armada peruana BAP Tacna, con 318 toneladas, que incluye la asistencia médica, humanitaria y de transporte.

La ayuda humanitaria también llegó ayer (27 de abril) desde China al Aeropuerto Mariscal Sucre, en Tababela. Uno de los cinco aviones programados arribó desde China con donaciones para los afectados. En total, la ayuda que brindará el país asiático equivale a más de USD 9 millones.

Los aviones chinos traerán 10 000 mil carpas y 5 000 camas plegables que serán utilizadas para los refugios ubicados en las zonas afectadas en Manabí y Esmeraldas. Evelyn Jaramillo, asesora de Cooperación Internacional de la Secretaría de Gestión de Riesgos, explica que la carga pasará al centro de acopio, en Tababela.

Posteriormente serán repartidas entre las personas que lo necesitan a través del personal de las Fuerzas Armadas. Se espera que hasta mañana las donaciones sean transportadas vía terrestre hasta Manabí.

La ayuda será útil en esta segunda etapa que es la de manejo pos desastre, según Guillaume Long, ministro de Relaciones Exteriores. En esta fase se busca habilitar “espacios dignos y semipermanentes” para los afectados.

El país asiático también ha colaborado en otros ámbitos. Por ejemplo: 1 000 fundas de arroz, 1 300 latas de atún, 2,5 toneladas de agua en botellas; pañales, velas, cubiertos plásticos, utensilios de limpieza y otros productos necesarios, los cuales fueron entregados por los colaboradores de la empresa de telecomunicaciones china Huawei en Canoa, junto a dos grupos de rescate chinos y el apoyo de la Policía Nacional.

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