7 de April de 2010 00:00

La aviación se alía con el ambiente

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Redacción Sociedad

La emisión de gases por consumo de combustible, el estruendoso ruido y una estela de vapor que dejan a su paso. Con estos tres males, los aviones  inciden en el   cambio climático y, de paso,  afectan al medioambiente.

Este es uno de los temas que   abordan desde ayer  expertos en aeronáutica. Lo hacen en la Conferencia de Alto Nivel de Seguridad y Ambiente, de  la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI), que se reúne  en San Cristóbal, Galápagos.  

‘La aviación y la atmósfera’, un informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), revela que  los vuelos, cada vez  con más frecuencia, representan el 3,5% de las emisiones totales de gases contaminantes.

Benjamín Garcés, asesor técnico de la Dirección de Aviación Civil (DAC), asegura que dos de esos gases son el óxido nítrico y el dióxido de nitrógeno. Ambos  suben las concentraciones de ozono en la troposfera (capas más bajas de la atmósfera).  Y eso contribuye al calentamiento global.

También emiten vapor de agua, que forma  estelas de condensación  tras el paso de un avión   y forma  nubes cirrus (compuesto de cristales de hielo). Ambos factores favorecen al cambio climático. Además, están pequeñas partículas de sulfato y hollín, que inciden  en la formación de nubes.

El supersónico Concorde se convirtió en  una de las naves más cuestionadas por los ambientalistas. Sus  cuatro reactores que permiten un vuelo de  2   200 km  por hora  causan un verdadero estruendo. Por eso incluso hubo dura oposición a su aterrizaje en  Nueva York, EE.UU.

Los   expertos de la Unión Europa calculan que un pasajero que   viaja de ida y vuelta entre Londres y Nueva York genera el mismo nivel de emisiones que se necesita para calentar una casa en  un año entero. Cada pasajero emite     990 kg de CO2 por año.

Sin embargo, en la actualidad las diferentes aerolíneas  nacionales e internacionales hacen intentos por ser más amigables con el medioambiente.
En esa tendencia, las aeronaves que se incorporan a las flotas  son un 70% más eficaces en consumo de combustible que los primeros reactores comerciales.  En Ecuador, por ejemplo, están los Embraer de Tame y los tres  Airbus 318 de Lan para vuelos nacionales. Según los especialistas, estos   son de   la etapa cuatro (la quinta es la máxima) en cuanto a generación de avanzada. 

Air France, por su parte, invirtió USD 18 758 millones para tener aviones con motores de alto rendimiento que reduzcan  el consumo de combustible.  El objetivo es que por pasajero se baje el consumo de 3,95 a 3,65 litros por cada 100 km.

Lan Ecuador -según Esther Palacios, directora de Comunicación-  anunció la incorporación de nueva  tecnología aerodinámica en su Boeing 767,  que cubre las rutas de Miami y de Madrid. Se trata del    winglet,  dispositivo  aerodinámico  instalado  en los extremos de las alas del avión,  que   disminuye  la resistencia ejercida por la presión del aire. Eso reduce el consumo del combustible entre 5 y 8%.  

Es decir,  cada avión consumirá un   promedio de 450 000 galones menos    por año. Así se dejará de emitir   5 000 toneladas de CO2, equivalentes a la contaminación de    1 471 vehículos.

Una estrategia -explica Garcés- es que para  el aeropuerto Mariscal Sucre de Quito, la DAC   aprobó diseños de aproximación GNSS (Sistemas globales de navegación por satélites) para American Airlines y Continental. “Uno de esos descensos permite que la  aeronave   (cuando el viento sopla de sur a norte)   se aproxime a la cabecera norte  (pista 17)   sin    ayuda  instrumental. Así acorta   entre 10 y 12 minutos  de vuelo”.

Otra   alternativa  es el trazo de rutas más directas. Para eso se vale de  coordenadas virtuales, a diferencia de  los vuelos  actuales, que requieren de radioayudas ubicadas en sitios estratégicos. 

Un aeropuerto ecológico

Un menor consumo de energía, tratamiento de aguas servidas, materiales biodegradables y aislantes en las paredes,   uso de la brisa marina como ventilador natural. Esas  características tendrá el aeropuerto de Baltra, el principal de Galápagos,  para ser considerado ecológico. El caso  también es  analizado  como un modelo en  la cita de la OACI.

Incluso se recogerán las recomendaciones del Consejo de Edificaciones Verdes, de EE.UU. Este organismo otorga una especie de sello verde distribuido en tres categorías: platinum, gold y silver. El de Baltra apuntará  a la segunda clasificación.

La terminal aérea, las tiendas y otros locales se abastecerán de energía, a través de paneles solares. Las radioayudas y  las luces de la pista seguirán dependiendo de la energía termoeléctrica.

La  construcción demandará una inversión de USD 20 millones y la primera etapa estará lista en 13 meses.

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