9 de abril de 2017 00:00

Autopista eléctrica, que atravesará 12 provincias, tiene un avance del 93,3%

Con una inversión de USD 677 millones, la línea permitirá conducir la energía de las recién inauguradas centrales Coca-Codo Sinclair y Sopladora. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Con una inversión de USD 677 millones, la línea permitirá conducir la energía de las recién inauguradas centrales Coca-Codo Sinclair y Sopladora. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 7
Triste 3
Indiferente 3
Sorprendido 3
Contento 88
Adriana Bucheli
Fabian Maisanche

Cada torre tiene una altura de 45 metros, equivalente a un edificio de casi 19 pisos.

Estas gigantescas estructuras de metal son el componente más visible del nuevo tendido eléctrico de 500 kilovoltios (kV) que atravesará 12 provincias del país y que ya registra un avance del 93,3% hasta febrero, según la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec).

Con una inversión de USD 677 millones, la línea permitirá conducir la energía de las recién inauguradas centrales Coca-Codo Sinclair y Sopladora.

Hoy, el sistema de transmisión del país tiene una capacidad de 230 kV, que se podría comparar, por ejemplo, con una autopista de cuatro carriles. El nuevo tendido de 500 kV, en cambio, se asemejaría a una de ocho carriles, que permitirá transportar con mayor confiabilidad la energía de las nuevas hidroeléctricas.

La Celec destacó que la infraestructura no solo tiene una mayor capacidad de transmisión sino tecnología de punta.

El nuevo cableado tiene una extensión de 900 kilómetros (km). De ellos, ya se han instalado 801 km de cable.

Algunas obras de este nuevo sistema ya están en operación como dos subestaciones conectadas al Sistema Nacional de Transmisión. Con ello, una parte de la energía del Coca-Codo ya abastece al país. Otras dos subestaciones están en pruebas y dos tienen un avance de obra superior al 82%. La Celec espera concluir el proyecto en las próximas semanas.

Agricultores y empresarios turísticos aprenden a convivir con la nueva infraestructura. Amparo Iza pensaba construir su vivienda en una parte del terreno familiar, ubicado en la comuna de San Bartolomé de Romerillos (Cotopaxi). Pero ya no podrá hacerlo ahí.
A un costado del predio, desde hace cerca de un año, se levantó una torre y el cableado pasa por encima del lote. Por precaución no se puede construir viviendas y otras edificaciones dentro la franja de servidumbre, que es de 60 metros (30 de cada lado del eje de la línea), explicó la Celec.

El terreno de Iza se destina ahora a la siembra de cebollas.
Cerca de ahí, César Llugsi tenía un bosque de 280 árboles de pino. En ese predio hoy se observa solo hierba. Por las tareas de instalación de una torre y su futuro mantenimiento se tuvo que talar el bosque. “Eran árboles de 20 años de antigüedad”, dijo con pesar. Hoy se dedica a sembrar cebolla blanca.

La especificación técnica para uso de tierras cercanas a las torres no restringe actividades como la agricultura o la ganadería. Pero no se permite plantación forestal sobre los cuatro metros de altura, dijo la Celec.

Iza y Llugsi llegaron a un acuerdo de indemnización con la Celec. Según el ente, los procesos se llevan con normalidad, pero aclaró que para los pagos los propietarios deben presentar los documentos que corresponden según la ley.

Cerca de la ruta de las torres también hay haciendas turísticas. Una publicación de The New York Times, del 6 de enero del 2017, señala al sector de El Pedregal (Mejía) como uno de los 52 destinos para visitar este año, pero recomendó a los viajeros ir a la zona “antes de que nuevas líneas eléctricas invadan paisajes”.

Al mediodía del pasado 21 de marzo el intenso brillo de una torre contrastaba con la vegetación que rodea a la hacienda El Porvenir, en esta zona. Su propietario, Jorge Pérez y otros empresarios están en diálogos con la Celec para buscar un mecanismo para reducir cualquier posible el impacto en el turismo. “El paisaje es uno de los principales atractivos”, dijo Sebastián Cornejo, dueño de la hacienda Cotopaxi Pungo, quien sugiere mimetizar las torres con el paisaje.

Según la Celec, el brillo de las torres nuevas se reduce con el tiempo y estas se van camuflando en el entorno, aunque aseguró que analiza la posibilidad de pintarlas. La actual ruta en esta zona fue elegida porque minimiza el impacto social y ambiental, justificó en septiembre Transelectric. Aunque analizó otras rutas, las descartó porque implicaban desalojos o alto impacto ambiental. La difusión de la obra sigue en Tungurahua, donde el proyecto preocupa a comuneros de Tisaleo y Ambato, que protestaron hace dos semanas en la Gobernación. El martes la Celec explicará la obra en la zona.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (49)
No (5)