17 de febrero del 2016 00:00

Auditoría que no detectó anomalías en la FEF está bajo investigación

El 4 de diciembre del año pasado, durante las investigaciones, fue allanada la sede de la Federación Ecuatoriana. Foto: Archivo Enrique Pesantes / EL COMERCIO

El 4 de diciembre del año pasado, durante las investigaciones, fue allanada la sede de la Federación Ecuatoriana. Foto: Archivo Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Javier Ortega
Redactor (I)
jortega@elcomercio.com

Sudamérica es, por ahora, el epicentro de la trama de supuesto crimen organizado y corrupción detectados en la FIFA, máximo ente del fútbol.

Los datos que cruzaron los fiscales de Ecuador, Argentina, Brasil, Bolivia, Perú y Paraguay revelan presuntas operaciones fraudulentas similares de los dirigentes de las asociaciones del deporte en la región.

Lavado de activos, sobornos o asociación ilícita aparecen en los documentos que han recopilado los investigadores sudamericanos desde que EE.UU. destapara el denominado FIFAgate, en mayo del 2015.

En las últimas horas salió a la luz un nuevo dato: una empresa auditora transnacional analizó los estados financieros de las federaciones de fútbol de Ecuador y de Perú desde el 2013.
No encontró posibles irregularidades, aunque ahora hay investigaciones abiertas.

¿Cuál es la relación de esa compañía con el escándalo de corrupción? EL COMERCIO pudo conocer que los fiscales descubrieron “similitudes en las auditorías” desarrolladas a las dos federaciones.

En un informe de la Ecuafútbol, publicado en enero y al que tuvo acceso este Diario, aparecen dos hojas elaboradas por la firma transnacional.

En las conclusiones se señala que los estados financieros del 2014 y 2015 exhiben todas las operaciones y los flujos de efectivo que hizo la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) en ese período. En otras palabras, en los ingresos y egresos de la FEF no halló indicios de “fraude o error”.

Un informe idéntico entregó esa compañía al máximo organismo del fútbol peruano hace un mes, tras una auditoría hecha a los movimientos de dinero de los años 2013 y 2014.

Manuel Burga, titular de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), fue capturado la noche del viernes 4 de diciembre del 2015 en Miraflores; su arresto ocurrió horas después de que Luis Chiriboga se entregara voluntariamente en Quito.

Burga, a través de su abogado, advirtió que no recibió coimas y que el dinero que depositó Datisa por los derechos de transmisión de los torneos lo manejó directamente la FPF.

Datisa es un grupo que engloba a otras dos empresas: Traffic y Full Play. Todas se encargan de la difusión de las principales competiciones de fútbol de la región. El año pasado, el brasileño José Hawilla, dueño de Traffic, reconoció a la justicia de Estados Unidos haber entregado sobornos a la cúpula de la Conmebol para obtener los derechos de transmisión de la Copa América.

Ese tipo de operaciones -dijo- las hizo entre 1991 y el 2013.
Estas compañías son investigadas por la fiscal general estadounidense Loretta Lynch, quien destapó el FIFAgate.

En Perú, expertos han explicado a los medios que la auditoría hecha a la FPF no complica la situación de Burga, pero tampoco le exculpa, pues el estudio no detalla ni especifica la fuente de todos los ingresos.

La fiscal peruana Tania Liñán dijo anteayer en Guayaquil que la cooperación con Ecuador “permitirá” conocer más a fondo las “similitudes” en las auditorías hechas a las FEF y a la FPF por la firma transnacional.

Pero las investigaciones no solo se centran en las operaciones de Chiriboga y de Burga. Ayer, la Fiscalía de Ecuador tomó el testimonio anticipado de Eugenio Figueredo, expresidente de la Conmebol.

El exdirigente permanece detenido desde diciembre en Uruguay. A través de videoconferencia, Figueredo contestó ocho preguntas que fueron receptadas en Quito.

Juan Carlos Machuca, abogado de Chiriboga, estuvo en esa diligencia. En una entrevista con este Diario, él aseguró que durante el interrogatorio Figueredo no inculpó al ahora suspendido titular de la FEF ni a los otros dos dirigentes locales, Francisco Acosta y Vinicio Luna. “No habló de que Chiriboga haya recibido dinero por coimas. Lo único que dijo es que sí conocía a mi cliente y que recibió su paga mensual, primero de USD 5 000 y luego se incrementó, como a todos, a USD 10 000”. dijo Machuca. Y aclaró que por ahora no hay “pruebas” de lavado de activos.

El lunes, luego de la reunión que los fiscales de la región mantuvieron en Guayaquil, Galo Chiriboga señaló que los tres dirigentes ecuatorianos habrían incurrido en lavado.

Sus declaraciones se basan en los informes que entregó la Unidad de Análisis Financiero en donde se detallan transacciones inusuales. De hecho, el fiscal Chiriboga admitió que se presume que “ya no son organizaciones deportivas sino organizaciones criminales”.

Desde el 2015, el FBI y policías locales han capturado a 16 dirigentes del fútbol mundial, la mayoría de América, epicentro del escándalo.

Bolivia es, por ahora, el primer país en lograr una sentencia contra un directivo. Pedro Zambrano, exsecretario general del máximo organismo boliviano, fue condenado a tres años. Él aceptó ser el autor de una organización criminal y de legitimar ganancias ilícitas.

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