1 de November de 2009 00:00

Aucas goleó 4-0 en su despedida

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Paola Gavilanes

Con una radio en una mano y en la otra una  matraca para alentar a Aucas en su duelo ante Atlético Audaz, llegaron ayer los hinchas al estadio de Chillogallo, al sur de Quito.

Los seguidores del club  oriental no disfrutaron   al 100% los goles que marcaron Luis Carlos Espínola (2’ y 36’), Rolando Jácome (14’) y Mauricio Vélez (21’). Su atención estaba centrada en lo que ocurría en el duelo  entre Grecia vs. Rocafuerte, en Manabí.

Fueron escasos los momentos en los que los hinchas se levantaron de sus asientos para  gritar frases de apoyo a los jugadores. Ellos preferían seguir al balón con la mirada, sin decir absolutamente nada, para escuchar con claridad el minuto a minuto del otro  encuentro que se  transmitía por las  distintas  emisoras  radiales.

En los  graderíos del estadio de Chillogallo, los hinchas vivieron momentos de mucha tensión, sobre todo en el primer tiempo, en donde Aucas hizo respetar su condición de local al máximo, y en donde parecía que el  milagro de  seguir en la Serie B iba a darse.

Durante los  primeros 45 minutos de juego, ‘El Papá’ Aucas, como se conoce  al equipo, exhibió un excelente nivel de juego. A eso se sumó la  garra, muy  propia en la edición   2009,   de la oncena conformada por Omar Estrada; Johnny Pérez, Juan  Romero, Eddy Guevara, Carlos Bayas; Rolando  Jácome; Oswaldo Lastra, Jonathan Conrado, Mauricio Vélez; David Matheus y Luis   Espínola.

En la primera  etapa del encuentro, los jugadores se apoderaron del esférico, impidiendo que los machaleños pongan en apuros al meta oriental Omar Estrada.

Así, el esquema 4-4-2  elegido por  el técnico Carlos Morales resultó ser el más apropiado para  ese duelo, puesto que Aucas necesitó  de solo 36 minutos para derrotar    4-0 a Atlético Audaz.

La primera etapa del encuentro  decisivo  no tuvo a ningún jugador destacado. Los 11 futbolistas  se llevaron  los aplausos de los cerca de 9 000  aficionados, pese  a la descenso  a la Segunda  categoría.

En la etapa complementaria, la  dinámica  del encuentro  cambió. Aucas  bajó su nivel de  juego, mientras  que Atlético Audaz  lució más  peligroso  en la cancha.

Allí, los   reflejos  de  Estrada impidieron, en dos  ocasiones, que  el delantero  Tafur infle  sus  redes.

Para ese momento, los jugadores auquistas ya se habían enterado del  empate del Rocafuerte. Por ello, bajaron el  ritmo. Así lo aseguró el técnico Morales, después del  silbato  final del árbitro.

En la  segunda etapa del  partido, los  nervios  de  los  hinchas se  incrementaron. Ya ninguno de los aficionados  observaba el  encuentro, solo  escuchaban la  radio esperando una derrota  de  Rocafuerte.

La  frustración  fue más  grande cuando  se enteraron de la victoria del club  cementero. Cinco minutos antes de que finalizara el encuentro, los hinchas  apagaron sus  radios y empezaron a  abrazarse unos con otros. Las lágrimas   y las voces de  protesta fue lo último que se escuchó en el estadio.

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