24 de julio de 2015 18:30

Helicópteros fueron atracción al final del desfile náutico de Guayaquil

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Juan Carlos Mestanza

Los más pequeños fueron los que mayormente se entusiasmaron cuando, en el cielo porteño, comenzaron a divisarse cuatro helicópteros la tarde del viernes 24 de julio del 2015.

Hasta entonces, en medio de un inclemente sol y una alta temperatura, la atención del Desfile Náutico denominado Guayaquil y la Leyenda de Posorja se centraba en lo que ocurría en el río Guayas.

Como es tradición desde hace diez años, esta actividad marcó el abreboca de las fiestas por el proceso fundacional del Puerto Principal. Fue organizado por Municipio de Guayaquil y la Armada Nacional.

Las cinco embarcaciones estaban relacionadas a la historia de Posorja, un personaje mitológico del período prehispánico, de belleza extraordinaria que podría predecir el futuro. Según la leyenda ella predijo la invasión de los conquistadores hispanos. Una vez cumplida su misión regresó al mar.

La última barcaza refleja a la princesa Posorja, al final de su vida cuando sopla su caracol de oro, llamando al mar que era su padre y éste se la lleva a vivir en sus entrañas.

Esta historia era relatada a través de los altoparlantes permitiendo a millares de guayaquileños y turistas entender la temática del desfile.

Los ciudadanos se ubicaron a lo largo de los 2,5 km de extensión del Malecón 2000 observando el inicio del desfile a la altura del Palacio de Cristal, antiguo Mercado del Sur. Desde allí, hasta el sector de La Arenera, junto al cerro Santa Ana, en un trayecto de 5 km participaron las cinco barcazas, 17 embarcaciones y 4 helicópteros de la Armada Nacional.

También desfilaron otras embarcaciones como las del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, Policía Nacional…

El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, la vicealcaldesa Doménica Tabacchi y los ediles de la ciudad presidieron el desarrollo del desfile por los 480 años de la fundación de la urbe.

Los niños tuvieron un puesto privilegiado pues se ubicaron en los bordillos del malecón, bajo la vigilancia de sus padres. Y fueron ellos los más animados cuando aparecieron los helicópteros.

Ismaelito, un niño de 6 años que llegó junto a su madre y tías desde Cuenca, no quitaba la vista de uno de los helicópteros. Su emoción fue grande cuando se lanzó el primero de los cuatro paracaidistas que cayeron al río Guayas.

Fue uno de los momentos en que gran parte de los asistentes captó fotografías especialmente con sus teléfonos celulares. Al igual que otras maniobras de rescate en el río que se realizaron a través de lanchas rápidas por parte de Infantes de Marina.

Tras el desfile muchos visitantes a la ciudad permanecieron paseando por el Malecón 2000. Uno de los sitios que aprovecharon para conocer fue la Exposición Megabichos. Allí se puede apreciar los insectos característicos de la Costa, en gran escala, el mariposario, tomarse fotos.

Otra opción fue el Museo Miniatura de la Historia de Guayaquil, los paseos en lancha hasta la isla Santay, la visita al barrio Las Peñas y a Puerto Santa Ana donde se ubican los museos de la Música, de la Cerveza y de los ídolos del astillero Emelec y Barcelona.

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