26 de enero de 2016 00:00

Atenas se defiende de la UE: ¿Debemos dejar a los refugiados ahogarse?

Inmigrantes continúan llegando a las costas griegas. Foto: EFE

Inmigrantes continúan llegando a las costas griegas. Foto: EFE

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Agencia DPA

Hace casi dos meses, la Unión Europea (UE) y Turquía llegaron a un acuerdo para que Ankara frenara el flujo de refugiados hacia Grecia. Pero las cifras actuales parecen constatar algo muy distinto: desde comienzos de año hasta el 23 de enero, 43 921 migrantes llegaron desde Turquía a Grecia, frente a los 1 694 que lo hicieron en enero del año pasado.

Además, 149 personas murieron o están desaparecidas, 45 de ellas solo el viernes, según datos de las agencias de la ONU. Pero en lugar de hacia Turquía, los políticos de la UE centran ahora la presión hacia Grecia, y algunos incluso advierten de la posibilidad de excluir a Atenas de la zona Schengen, integrada por 26 países y donde se permite la libre circulación de personas sin necesidad de controles de pasaporte.

Una advertencia, lanzada desde Austria y respaldada por otros países que Atenas considera una falta de solidaridad. Y es que todo lo que viven los equipos de rescate griegos parece ser ignorado desde Europa: en alta mar existe la obligación de ayudar a los barcos en peligro de hundirse.

Por eso los traficantes de personas, antes de iniciar el viaje, dan herramientas a los refugiados para que hundan sus barcos en cuanto divisen la presencia de la guardia costera o la Marina. En el caso de los barcos neumáticos bastan un par de punzadas con un cuchillo y en las viejas barcas de pesca de madera también resulta fácil hacer que empiece a entrar agua.

La ministra del Interior austriaca, Johanna Mikl-Leitner, considera sin embargo un "mito" que no pueda controlarse la frontera marítima entre Turquía y Grecia y amenazó con excluir a Grecia del espacio Schengen. "Si no se logra asegurar las fronteras externas europeas como la turca-griega, entonces la frontera externa de Schengen tendrá que moverse hacia Europa Central", advirtió antes de la reunión de ministros del Interior de la UE celebrada hoy en Ámsterdam.

Pero el viceministro de Inmigración griego, Ioannis Mouzalas, insiste en la imposibilidad de blindar la frontera marítima con Turquía no se puede blindar.

"¿Qué quieren que hagamos?", preguntó. "Según el derecho internacional, el derecho marítimo, la Convención de Ginebra, el derecho europeo y el derecho griego, la única opción de actuación es rescatar (a la gente)".

El ministro de Exteriores griegos, Nikos Kotzias, iba el domingo más allá y en declaraciones al "Tageszeitung" de Berlín, dejaba claro: "Si quieren que paremos a los refugiados tendríamos que hacer una guerra contra ellos. Tendríamos que bombardearlos, hundir sus barcos y dejar a la gente ahogarse". La Comisión Europea negó que Grecia pueda ser excluida de la zona Schengen.

El comisario del Interior, Dimitris Avramopoulos, aseguró que no se ha debatido o propuesto nada parecido y que lo importante es apoyar mejora a los países con frontera exteriores de la UE. Para el gobierno griego está claro que los controles prometidos por Turquía para frenar el flujo de refugiados no están surtiendo efecto. Ankara no cumple sus compromisos con Europa, acusó el Ministerio de Migración de Atenas en un comunicado el pasado sábado.

Grecia exige además que los refugiados sean reubicados directamente desde Turquía, Jordania o Líbano a Europa y que se implemente de inmediato el prometido reparto de los refugiados llegados a Grecia y también a Italia. Desde el Gobierno de Atenas se apunta además que Turquía ha levantado la obligación de visado para los ciudadanos de todos los Estados desde los que proceden las personas que se consideran migrantes por motivos económicos.

Por ejemplo, cada vez llegan más marroquíes y argelinos a las islas griegas, lo que hace sospechar a Atenas que Ankara quiere seguir explotando la carta del control del flujo de refugiados en sus negociaciones con la Unión Europea en beneficio propio. Y como los intentos de la UE con Ankara no avanzan, las culpas se dirigen ahora contra Grecia, cree Atenas.

Incluso el jefe de Gobierno ultraconservador húngaro, Viktor Orban, ha exigido a Grecia que construya una valla en el norte. "Quien exige que se protejan las fronteras marítimas no sabe de lo que está hablando", asegura a DPA un oficial de la guardia costera griega, que cada día rescata a personas desesperadas de las gélidas aguas del Egeo.

"Los refugiados vendrán, quieran o no los populistas de derecha. Superarán incluso nuevas fronteras". Los traficantes de personas llevan mucho tiempo buscando otros caminos, por ejemplo a través de Albania, del Adriático o el Jónico hacia Italia. "¿Y qué pasaría entonces?", se pregunta.

"¿Debemos levantar nuevas vallas en el norte de Italia?". La cuestión de qué ocurría tras el cierre de todas las posibles fronteras y la exclusión de Grecia de la zona Schengen sigue siendo incierta. Desde que Macedonia cerrar sus fronteras a todas las personas que no huyen de un país en guerra y que considera migrantes económicos, aumenta cada día la cifra de refugiados en Grecia.

Precisamente en el país con las finanzas más débiles de la Unión Europea. Por eso en Atenas se preguntan con cada vez más frecuencia si Grecia no acabará convirtiéndose en el campamento de acogida de los migrantes y refugiados en Europa.

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