15 de December de 2009 00:00

El ataque a Berlusconi abre un debate en Italia

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Roma. AFP y ANSA 
 
El jefe de Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, permanecerá un día más en el hospital San Rafael, al cual ingresó el domingo tras ser herido por un desequilibrado.

El magnate de los medios, conocido como ‘Il Cavaliere’, sufrió la rotura del tabique nasal, de dos dientes superiores y de los labios. Además, perdió mucha sangre.

A las expresiones de condena del ataque se sumó ayer  el papa Benedicto XVI, a través de un telegrama. Pero el diario vaticano L’Osservatore Romano comentó  ayer que la agresión al Premier italiano es una “señal de alarma que no debe descuidarse”.

Más allá del disturbio mental que afecta al agresor Massimo Tartaglia, la centroderecha ve detrás del ataque un “clima de odio”, supuestamente impulsado por la centroizquierda, con la complicidad de redes como Facebook, que ayer  apoyaron al atacante.

Por su parte, la presidenta del Partido Demócrata (PD, principal  opositor),  Rosy Bindi, pidió que el Jefe de Gobierno no se haga la víctima. Bindi expresó ayer su “solidaridad al Premier”, pero agregó que “persiste el hecho de que entre los artífices de este clima está también Berlusconi.

En efecto, el magnate  hace meses divide al país con sus duros ataques al presidente de la República, Giorgio Napolitano, a la Corte Constitucional, a los magistrados y hasta el Parlamento 

El ministro del Interior, Roberto Maroni, declaró ayer que  “evalúa la posibilidad de clausurar los sitios de  Internet que incitan a la violencia”. Los mensajes aparecidos en Facebook, poco después de la agresión a ‘Il Cavaliere’, decían:  “Tartaglia se equivocó, tenía que haberle disparado”, “Creo que este hombre, pese a su enfermedad, hizo algo normal”, “Es muy poco, tenía que golpearlo mejor” y “Tartaglia es un héroe”.

Las imágenes del magnate con la nariz ensangrentada y la cara lastimada aparecieron en las cadenas de TV del mundo y en las tapas de todos los diarios italianos, pero los titulares  superaron la magnitud del incidente. “Un tiempo de odio” fue el título del diario La Nazione de Florencia. La palabra ‘odio’ fue usada en varios diarios y por varios analistas, mientras Italia hacía una introspección acerca de lo que pasó con el controvertido Premier.

“Hemos llegado a esto. Un clima de odio contra Berlusconi ha producido efectos devastadores", dijo el diario conservador Il Tempo, de Roma, en su primera plana. Hasta los comentaristas de izquierda, que han liderado una campaña contra Berlusconi por sus juicios de corrupción y problemas personales, reconocieron que el ataque representó un símbolo de las tensiones políticas que han alcanzado un nivel peligroso.

“Esto claramente muestra la degradación del choque político en Italia” dijo Ezio Mauro, editor en jefe de La Repubblica, diario de Roma que ha sido muy crítico del Gobierno del Primer Ministro. Algunos analistas creen que este incidente puede incrementar las actuales tensiones políticas.

El atacante está arrepentido

Massimo Tartaglia, el hombre que agredió al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, al término de un mitin en Milán, aseguró ayer que actuó en solitario y que no es el “asesino de nadie”.

Tartaglia, de 42 años y que desde hace 10 se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico, habló con los investigadores, según fuentes penitenciarias referidas por los medios de comunicación.

El agresor de Berlusconi permanece actualmente aislado en la cárcel de San Vittore, de Milán, hasta donde fue trasladado tras atacar al Premier con una reproducción en miniatura del Duomo (catedral) de la capital lombarda.

Tartaglia admitió ante el fiscal, al ser interrogado tras la agresión, que había actuado debido a una fuerte aversión por las políticas del partido del Pueblo de la Libertad, liderado por Berlusconi, y por las del Primer Ministro, según las mismas fuentes. El agresor relató a los investigadores que asistió al mitin de Berlusconi, pero se fue antes de que acabara porque no estaba de acuerdo con sus afirmaciones.

Sin embargo, mientras se dirigía a la boca del metro, en la plaza del Duomo, vio como un grupo de personas protestaban en contra de Berlusconi, momento en el que retrocedió y lanzó el ‘souvenir’ al Jefe de Gobierno. Está previsto que hoy se celebre la vista para decidir la validación del arresto de Tartaglia, solicitada por el fiscal adjunto de Milán, Armando Spataro.

El diario Corriere della Sera publicó ayer en su edición digital que los investigadores indagan entre las amistades del atacante, para establecer si alguien lo  indujo a cometer la agresión.

La televisión captó el momento en que Tartaglia atacó el domingo con una estatuilla al  político y dueño de un emporio mediático., de 73 años. Algunas personas trataron de golpear al sujeto en represalia, pero los policías impidieron que la reacción creciera.

En medio de la multitud agolpada en la plaza comercial, donde venden las miniaturas de la catedral por unos pocos euros, Berlusconi fue llevado a un automóvil oficial, en un traslado que tomó alrededor de cinco minutos.

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