20 de febrero de 2017 22:11

Asesino serial estadounidense en Panamá se arrepiente y pide clemencia

Según las acusaciones, William Holbert establecía amistad con extranjeros adinerados a quienes proponía comprarles inmuebles, pero los asesinaba y sepultaba en el jardín de su hotel. Foto: captura

Según las acusaciones, William Holbert establecía amistad con extranjeros adinerados a quienes proponía comprarles inmuebles, pero los asesinaba y sepultaba en el jardín de su hotel. Foto: captura

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Agencia AFP

El estadounidense William Holbert, alias “Wild Bill”, acusado de ser asesino serial, pidió este lunes 20 de febrero del 2017 perdón por los crímenes que se le atribuyen en Panamá y aseguró que nunca mató a ciudadanos del país centroamericano.

“Pido al pueblo panameño que recuerde que nunca en mi vida he dañado a un ciudadano panameño, nunca maté un panameño. Mis crímenes eran (...) entre la comunidad extranjera”, dijo Holbert, de 37 años, en una declaración escrita que él mismo leyó a medios locales.

Holbert y la estadounidense Laura Michelle Reese fueron detenidos en 2010 acusados de homicidio agravado y robo en perjuicio de cinco norteamericanos. Actualmente aguardan juicio.

“Estoy totalmente arrepentido y acepto mi culpa por mis hechos egoístas”, añadió poco antes de acudir a un juicio en su contra, que fue aplazado por una excusa médica presentada por su abogada.

Según las acusaciones, Holbert establecía amistad con extranjeros adinerados a quienes proponía comprarles inmuebles, pero los asesinaba y sepultaba en el jardín de su hotel Villa Cortez en Bocas del Toro, en el Caribe panameño.

“He confesado y apoyado a la fiscalía al 100 por ciento durante el proceso y he participado de la resocialización que me ofreció el sistema penitenciario”, justificó Holbert.

“Wild Bill” y Reese fueron entregados a Panamá por Nicaragua, donde fueron detenidos por soldados que custodiaban la frontera con Costa Rica, a donde escaparon cuando comenzaron a ser investigados por la desaparición de norteamericanos.

Holbert era un empresario turístico admirador de Adolf Hitler y quería fundar una iglesia de borrachos de la que sería el primer “papa”, contaron entonces a la AFP fuentes allegadas al caso.

Durante las pesquisas en su hotel también se encontraron dientes de oro que pudieran ser de alguna de los asesinados.

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