7 de noviembre de 2016 00:00

El método D’Hondt obliga a la oposición a delinear un plan

Alianza País trabaja en la lista final de candidatos. Es hasta ahora la principal fuerza política en el país. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Alianza País trabaja en la lista final de candidatos. Es hasta ahora la principal fuerza política en el país. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Adriana Noboa
Diego Puente

El método actual para elegir a los candidatos a asambleístas provinciales y parlamentarios andinos beneficia a los partidos más fuertes y deja sin representación a los más pequeños. En Ecuador se escogen 137 legisladores. De ellos, 122 entran bajo la modalidad conocida como D’Hondt.

Este método matemático se usa en el país desde el 2012, por un veto que hizo el presidente Rafael Correa en las reformas electorales. Pero no es lo único que incide para el reparto de escaños. También se toma en cuenta el tamaño de las circunscrip­ciones, el tipo de voto (en ­plancha o entre listas) y la ­fuerza de los partidos y movimientos políticos.

El efecto D’Hondt -explica Germán Rojas, experto en ­matemática electoral- juega en favor de las fuerzas grandes y se refleja en la composición del ­actual Legislativo. En el 2013, Alianza País (AP) obtuvo 100 legisladores de los 137, y tuvo una ­mayoría absoluta.

En Pichincha, en los distritos 1, 2 y 3 participaron 11 listas
y en el 4 terciaron 10. En total, AP alcanzó 13 de 16 escaños en esa provincia. Pese a que en ningún distrito obtuvo más del 57% de votos alcanzó el 81% de las curules.

Lo mismo sucedió en las demás circunscripciones. El ejemplo más claro es Azuay, donde AP obtuvo el 56% de votos y se llevó el 100% de escaños. Ahí participaron 12 listas, pero ninguna de las otras 11 alcanzó ni el 10% de votación.

Por eso, Giovanni Atarihuana, director de Unidad Popular, cree que aplicar esa metodología viola la Constitución, porque no es proporcional.

Él está consciente que eso no cambiará en estos comicios, por lo que desde la oposición se ha diseñado una estrategia para jugar con esas reglas y tener más oportunidades.

La fórmula es: listas separadas para candidatos nacionales a la Asamblea y alianzas para los candidatos provinciales.
“No hay espacio para candidatos de relleno. Hemos visto liderazgo, vinculación compromiso con la propuesta programática”, dijo Atarihuana. Los primeros acercamientos en provincia se han dado con Pachakutik, con quienes se han construido las primeras listas de candidaturas.

César Montúfar, director de Concertación, considera que las alianzas en las listas del Legislativo serán determinantes para que la oposición logre, en el próximo período, implantar la agenda de fiscalización al Gobierno saliente.

Por eso, la agrupación política también presentará listas provinciales en alianzas con el Partido Social Cristiano (PSC), pero todavía se encuentran en negociaciones, por lo que no quiso adelantar nombres de posibles candidatos.

Añadió que el escenario político actual es menos favorable para el oficialismo, ya que, a su criterio, ha perdido apoyo y eso se reflejará en las urnas.

Patricio Donoso, candidato y director de Creo en Pichincha, recordó que hubo un intento por “cambiar el sistema” actual, pero la intención de reformar el Código de la Democracia no llegó a ejecutarse pese a que había un borrador del proyecto. Ahí se analizaba si se unificaba la asignación de escaños para todos los legisladores usando el método Webster, que ahora se utiliza solo para elegir a los nacionales y que se considera más equitativo.
Además, se proponían listas cerradas en las elecciones pluripersonales, para eliminar la votación nominal.

Los partidos tienen que posicionar figuras que arrasen con la votación para hacer frente a la plancha que suelen realizar los simpatizantes de A. País a la hora de elegir a sus representantes, aseguró Bayron Pacheco, asambleísta por Avanza y posible candidato para el 2017.

La asamblea del partido, reu­nida en Portoviejo, autorizó a la dirigencia la búsqueda de alianzas. Aunque en algunas circunscripciones se confirmó que irán solos, porque dicen que tienen votos consolidados.

El legislador oficialista Virgilio Hernández también es experto en materia electoral. Argumentó, desde el punto de vista académico, que las consideraciones para cambiar el método al de D’Hondt fueron buscar un procedimiento que otorgue proporcionalidad a los resultados, y que permita la conformación de mayorías y no un efecto de dispersión.

Para él no hay ningún método que refleje la realidad tal cual y que los resultados no tienen que ver con el método sino con el escenario político, con la consideración de fuerzas y el tamaño de distritos.

En las elecciones del 2012, el Consejo Nacional Electoral (CNE) dividió Manabí, Guayas y Pichincha en circunscripciones. Así, ninguna elegiría más de cinco asambleístas. Para Rojas, esta modificación fue un error, pues se favoreció doblemente a los
partidos grandes.

Hernández respondió que ese argumento de la oposición es para justificar su falta de fuerza política. Puso como ejemplo lo que sucedió en Guayas, donde los escaños se llevaron los dos más fuertes, AP (15) y el PSC (5).

La oposición también hizo su parte para dispersar el voto en el pasado. La cantidad de listas existentes originó que la votación sea fragmentada. Por lo tanto, se convirtieron en minorías, que bajo ese escenario electoral obtuvieron poca o ninguna representación.

En contexto

Estos días son claves para la designación de candidatos a la Asamblea y para cerrar los acuerdos entre tiendas políticas, porque se agota el tiempo de inscripción. Hasta el 28 de noviembre se podrán formalizar las listas en el Consejo Nacional Electoral.

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