3 de junio de 2014 06:33

Bashar al Asad, seguro ganador de las controvertidas elecciones en Siria

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AFP
Damasco

El régimen sirio celebraba este martes 3 de junio del 2014 unas elecciones presidenciales ganadas de antemano por Bashar al Asad y denunciadas por sus adversarios como una "farsa" que, según los expertos, prolongará la devastadora guerra civil que azota el país desde hace tres años.

Asad, de 48 años, que ha reiterado en numerosas ocasiones su intención de acabar con los rebeldes a los que llama "terroristas", votó con su esposa Asma en el centro de Damasco según diversas fotografías publicadas por la televisión estatal.

El ministro sirio de Exteriores, Walid Mualem, declaró el martes cuando acudió al colegio electoral, que la solución política a la crisis en Siria "comienza hoy".

Por su parte, el jefe de la oposición, Ahmad Jarba, llamó a los sirios a "quedarse en casa", mientras que el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen calificó los comicios de "farsa" y dijo que la alianza atlántica no reconocería los resultados.

Los colegios electorales abrieron a las 07:00 locales (04:00 GMT), únicamente en las zonas controladas por el régimen, para estos comicios boicoteados por la oposición.


Los electores hacían cola frente a las oficinas de votación en Damasco, donde las calles estaban empapeladas con la imagen de Asad, en el poder desde 2000.

Los otros dos candidatos, el exministro Hasan al Nuri y el diputado Maher al Hajar también votaron en la capital sobre la que sobrevolaban constantemente aviones del ejército y mientras se escuchaban bombardeos y explosiones de las zonas cercanas que estaban en combate.

Las televisiones oficiales mostraban imágenes de colegios electorales con mucha afluencia de votantes que ni siquiera se metían en las cabinas sino que marcaban delante de las cámaras la casilla o la foto de Asad.

"He votado por el presidente, naturalmente", afirmó Nadia Hazim, de 40 años, en un colegio del centro de la capital, expresando la esperanza de que Asad "gane" la guerra contra los rebeldes.

'Elecciones de sangre' 

En la ciudad de Homs (centro), en manos del régimen desde principios de mayo, las fuerzas de seguridad registraban minuciosamente los vehículos y había camiones y autobuses bloqueando las calles para evitar posibles atentados.

"Votamos para mostrar al mundo que es el pueblo el que ha elegido a su líder", afirmó Saleh Alí Mayasa, de 50 años.

Del centenar de personas que han votado, todos han elegido a Asad para otro mandato de siete años.

En Alepo, la metrópolis del Norte dividida en sectores a favor y en contra del régimen, había también bastante afluencia según la televisión estatal.

"Esperamos que no haya víctimas en esta jornada", dijo el gobernador Wahid Akad. Más de 15 millones de sirios están convocados a las urnas hasta las 19:00 locales (16:00 GMT), aunque la votación puede extenderse hasta cinco horas si lo pide la comisión electoral.

El régimen controla el 40% del territorio, en el que vive el 60% de la población, según el geógrafo especializado en Siria Fabrice Balanche.

Los bombardeos continuaban en los alrededores de Damasco, en Alepo y en Idleb (noroeste), mientras los insurgentes, la oposición y sus aliados árabes y occidentales se mostraban incrédulos ante la resistencia de Asad en el poder.

"Mientras se producen las elecciones de sangre, las tropas de Asad bombardean violentamente Daraya", dijo Mohannad, un militante de esta localidad cercana a Damasco, en un comunicado.

"Asad intenta recuperar legitimidad y atenuar su imagen de criminal de guerra. Lo único que conseguirá es que los sirios le odien más todavía", afirmaron los comités de coordinación locales, una red de militantes de la zona.

Puesta en escena

El clan Asad dirige Siria con mano de hierro desde hace más de 40 años, a lo largo de los cuales amordazó cualquier disidencia y ya aplastó con violencia un levantamiento de los Hermanos Musulmanes en los años 1980.

Para Noah Bonsey, del International Crisis Group (ICG), las elecciones "no cambiarán la situación" en Siria, pero harán durar un conflicto que dejó un país en ruinas y desarraigó a unos nueve millones de personas.

"Esta puesta en escena no influirá demasiado en las posiciones" del régimen y de la oposición. "El régimen utiliza estas elecciones como parte integrante de su discurso sobre la 'irrevocabilidad' de su victoria", señaló. 

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