27 de mayo de 2015 12:29

El arte urbano se configura como nuevo atractivo turístico de la ciudad de Lisboa

Esta imagen facilitada por la plataforma Underdogs muestra una obra plasmada en la fachada de un edificio lisboeta. Foto: EFE

Esta imagen facilitada por la plataforma Underdogs muestra una obra plasmada en la fachada de un edificio lisboeta. Foto: Rui Gaiola/ EFE.

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Agencia EFE
Paula Fernández
Lisboa

El clima, la gastronomía, la oferta de monumentos y museos además de la relación calidad-precio, que multiplicaron la afluencia de turistas a Lisboa en los últimos años, se ha unido ahora un nuevo atractivo para captar visitantes: el arte urbano.

Fruto de la espontaneidad de los artistas o de programas culturales, cada vez son más las paredes y muros de la capital lusa que exhiben obras de este tipo, que mezclan la crítica política y social con las pasiones artísticas de sus autores, algunos de ellos figuras de referencia mundial.

El arte urbano en Lisboa tiene su origen en el trabajo de los grafiteros que utilizaban las paredes de la ciudad para plasmar sus mensajes políticos durante la segunda mitad del siglo pasado, formando parte de un arte anónimo que en aquella época era considerado ilegal. Uno de los principales escenarios de este movimiento es el muro de las Amoreiras, que comenzó siendo una simple pared repleta de garabatos y ha terminado convirtiéndose en un lienzo para que los artistas den rienda suelta a su creatividad.

Localizado muy cerca de la céntrica plaza de Marqués de Pombal, en una zona donde abundan los hoteles y las oficinas de las mayores empresas del país, el muro de las Amoreiras cuenta hoy con la protección del Ayuntamiento de Lisboa y sus obras, frecuentemente marcadas por la crítica política, se renuevan de forma periódica.

En la actualidad, a lo largo del muro puede verse a una niña rezando junto al mensaje "Pray for Portugal" (reza por Portugal) o a la canciller alemana, Ángela Merkel, manejando dos marionetas sospechosamente parecidas al primer ministro luso, Pedro Passos Coelho, y a su "número dos", Paulo Portas.

El creciente interés de los turistas por las pinturas que decoran los muros lisboetas ha provocado el florecimiento de iniciativas públicas y privadas para dar a conocer este tipo de arte, como galerías -el Ayuntamiento de Lisboa creó en 2008 la Galería de Arte Urbano-, exposiciones y visitas guiadas. "Este tipo de arte está creciendo bastante en Lisboa, en términos turísticos es un punto esencial. Lisboa ya es reconocida como uno de los principales centros de arte público y urbano a nivel europeo", aseguró la coordinadora de tours de la plataforma cultural Underdogs, Marina Rei.

El colectivo Underdogs se dedica a la promoción del arte urbano a través de una galería, un programa de arte público -obras realizadas en espacios públicos- y la producción de ediciones originales de los artistas. Unos meses atrás, Underdogs puso en marcha un programa de visitas guiadas que acercan a turistas y locales a murales como el que la que la española Okuda realizó con motivo de la coronación de Felipe VI, titulado "Rey de la jungla", o el del brasileño Nunca protagonizado por Pedro Álvarez Cabral, descubridor de Brasil.

Entre las obras promovidas por Underdogs también figura una creación que aúna el arte urbano del francés Olivier Kosta-Théfaine con una de las técnicas de decoración más célebres de Portugal, la del azulejo.

"Algunas pinturas están realizadas en edificios abandonados que dona el Ayuntamiento, pero también tenemos una sección para que los vecinos puedan donar el muro de su edificio", explicó Marina Rei. La revitalización de las zonas de la ciudad que estaban más degradadas estéticamente fue el principal objetivo del proyecto Crono, una de las iniciativas de arte público más importantes a nivel internacional y que supuso un punto de inflexión del arte urbano en Lisboa.

Crono reunió en 2010 a dieciséis artistas de renombre mundial, entre ellos el portugués Vhils, el italiano Blu, los brasileños Gémeos y el español Sam3, que repartieron sus creaciones entre las cuatro estaciones del año.

Las pinturas que adornan las fachadas de algunos de los edificios de la concurrida Avenida Fontes Pereira de Melo, realizadas en el marco del proyecto Crono, son probablemente las más célebres de Lisboa y las que provocaron que la mirada de los expertos mundiales en arte urbano se posara en la capital lusa.

El éxito de las obras fue tal que un año después fueron incluidas en la lista de las diez mejores piezas de arte urbano elaborada por el prestigioso diario británico The Guardian.

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