4 de December de 2010 00:00

Aristegui

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Rubén Darío Buitrón

En un foro sobre medios, un militante del correísmo descalificaba a la periodista mexicana Carmen Aristegui porque trabaja en CNN.

Tener un espacio en ese canal significaba, para él, que Carmen Aristegui “es de derecha” y, por tanto, “sirve al imperio”.

La conclusión del militante me dejó con tres preguntas: ¿en qué medio debes trabajar para que te clasifiquen como izquierdista o derechista? ¿Qué características, presuntamente, debe tener un periodista para que lo pongan a la izquierda o a la derecha? Y, finalmente, ¿qué es ser de derecha o ser de izquierda?

No voy a responder estas preguntas antes de contar, a quienes no lo sepan, quién es Carmen Aristegui.

A principios de 2008 fue despedida de su programa radiofónico ‘Hoy por hoy’ (en la W Radio), uno de los de mayor audiencia en México.

Aristegui, como le gusta que la llamen, se había destacado por dar amplio espacio, y con todos los actores de cada hecho, a temas polémicos de la vida política nacional: el aborto, la Ley de Medios, la reforma electoral o los casos de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez.

¿Mantener una línea editorial como esa la convierte en derechista o izquierdista?

Aristegui escribe ahora una columna de opinión en el diario Reforma y antes ocupó un espacio en diario El Universal.

Desde sus espacios radiales y escritos denunció, entre otros asuntos complejos, el escándalo de las llamadas telefónicas entre el gobernador priista de Puebla, Mario Marín, y el empresario textilero Kamel Nacif.

En su denuncia evidenció la colusión entre los funcionarios para encarcelar a la periodista Lydia Cacho por las revelaciones que esta hiciera sobre una red de pederastas, en su libro ‘Los demonios del edén’.

Aristegui realizó el seguimiento del caso de Ernestina Ascensión Rosario, indígena de la sierra de Zongolica, en Veracruz, quien presuntamente falleció a causa de una violación tumultuaria por elementos del Ejército mexicano.

Cuando entró a CNN, hace tres años, ya era una profesional reconocida y había obtenido al menos 10 de los premios de periodismo más importantes de su país y la región.

En CNN, a pesar del estigma imperial que la presunta izquierda pone al canal, Aristegui mantiene un espacio diario de entrevistas con su actitud de siempre: crítica, polémica y valiente para abordar temas que a la sociedad mexicana suelen ruborizar.

La semana pasada, Aristegui presentó su libro sobre Marcial Maciel, un criminal que marcó a una generación y que lideró la secta Legionarios de Cristo.

Sin importar los riesgos, la periodista tuvo el valor de abordar un hecho que se pretendía quedara en las tinieblas.

Con estos antecedentes, ¿qué sentido tendría debatir si Aristegui es de izquierda o de derecha?

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