8 de abril de 2018 00:00

Ariel Ávila: ‘Estado colombiano llegó tarde a zonas de las FARC’

Ávila es subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, un centro de investigación de seguridad y gobernabilidad en Colombia, que surgió en el 2013. Foto: Cortesía

Ávila es subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, un centro de investigación de seguridad y gobernabilidad en Colombia, que surgió en el 2013. Foto: Cortesía

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Redacción El Comercio

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Entrevista a Ariel Ávila, de la fundación Paz y Reconciliación - Colombia.

Ecuador afronta una violencia jamás antes vista, con un coche bomba y el secuestro de un equipo periodístico. ¿Qué hacer pa­ra recobrar la paz? ¿Qué experiencias se puede compartir desde Colombia?

Colombia firmó un proceso con las FARC, después de 54 años de guerra. Dentro de ese proceso, hace un año y medio esa guerrilla desocupó los 242 municipios de los 1 122 que tiene el país. Se fueron y se concentran en 26 zonas rurales. Lo que se esperaba era que el Estado colombiano tuviera una estrategia para ir y copar esos territorios.

¿Eso no sucedió?


La estrategia de copamiento territorial no fue la mejor. Hubo mucha improvisación. Incluso la respuesta militar demoró; no fue rápida. Eso comenzó recién hace un año y se perdieron seis meses.

¿Por qué no se pudo actuar rápidamente?

Aquí está la cosa. El Gobierno colombiano creó una alta consejería para el posconflicto, que casi era un ministerio. Esa instancia era la encargada de llevar el Estado no militar, pero la plata se demoró por trabas burocráticas. Perdió el sí en el plebiscito y se entró en un limbo jurídico. Se demoraron seis meses y en ese lapso no actuaron ni las fuerzas militares ni el Estado. No se podía implementar nada. No se implementaron las PIC, que no era más que construir pequeñas infraestructuras comunitarias, como puentes, carreteras, acueductos, etc. Con eso se quería dar confianza a la población, mientras llegaba la verdadera y gran inversión, pero eso no ocurrió.

¿Allí es cuando esos territorios son copados por el crimen organizado?

En medio de ese proceso, de los 242 municipios donde operaban las FARC hubo 76 que comenzaron a sufrir el copamiento de otros grupos ilegales, como el ELN, Clan del Golfo, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia. Y comenzaron a surgir grupitos regionales y locales que ahora se llaman disidencias de las FARC. Entonces, esos 76 municipios tienen problemas difíciles de seguridad. Allí hay más economías ilegales. En eso cayó la costa pacífica del municipio de Nariño, que es el que limita con Ecuador.

Pero, ¿por qué desde el 26 de enero hay una escalada de violencia en Ecuador?

Lo que ocurre es que en la zona de Nariño operaban dos estructuras de las FARC. Pero hoy existen 12 estructuras criminales disputándose metro a metro la costa del Pacífico nariñense, frente a Ecuador. Entre esos están dos grupos que se componen de algunos miembros de las FARC que reincidieron. No es disidencia política, son narcos.

¿Cuáles son?

Un grupo está manejado por alias ‘Guacho’, el que tiene a los periodistas de EL COMERCIO. El otro grupo son las Guerrillas Unidas del Pacífico. Pero son 12 en disputa.

¿Por qué esa disputa deriva en ataque a militares ecuatorianos o en el secuestro de periodistas?

Es que los carteles mexicanos, como Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, mandaron emisarios a Colombia y a la frontera con Ecuador, para evitar que comenzara una nueva guerra y que el negocio se dañara tras la retirada de las FARC. Todo lo que le acabo de narrar es lo que se ha constatado, pero aquí voy a entrar en una hipótesis: esto parece indicar que en esta guerra algunos mexicanos se quieren quedar con las rutas de salida de drogas del lado ecuatoriano y contrataron a alias ‘Guacho’.

¿Para qué?

No es que ‘Guacho’ quiera matar a soldados ecuatorianos, sino que a él le están pagando para que lo haga y para mandar un mensaje a Ecuador de que esa frontera ya tiene dueño. Es una táctica muy a la mexicana, es una táctica de sometimiento.

¿Qué hacer, entonces?

Ecuador tiene que ver esto como una oportunidad. Ecuador seguramente va a militarizar la frontera y lo puede hacer, pero esa no es la solución. Cuando llenen de militares la frontera van a garantizar que los corrompan. Lo que hay que hacer es meter los servicios de Inteligencia en la zona para determinar redes, contactos, rutas, estrategias utilizadas (...). Y como están en guerra, los narcos muestran mucho sus rutas y es fácil hacerles inteligencia.

¿Cómo hacer para que las fuerzas del orden no se corrompan?

Hay que colocar contingentes militares, pero hay que rotarlos permanentemente para evitar la corrupción. Además, hay que garantizar la seguridad de las autoridades locales en la frontera. No se puede dejar que gane la intimidación, porque una vez que pase eso las autoridades no tendrán otra cosa que aceptar la corrupción. Hay que garantizar que el Estado esté allí. Y lo otro que hay que hacer es tener un sistema de inteligencia financiera para evitar el lavado de activos en la frontera.

Ahora, ¿qué se viene para el Ecuador?

Esta situación de guerra entre los grupos ilegales no va a durar más de seis meses. Después no habrá bombas o ataques a militares, porque en seis meses alguien ya habrá ganado la guerra, alguien estará mandando en la zona. Entonces, lo que sigue después haber ganado la guerra y de la intimidación es una fase en la que las mafias comienzan a corromper a las autoridades fronterizas para que estas terminen trabajando con los narcos. Por eso es importante garantizar la seguridad y darle poder a la autoridad para que no caigan en la intimidación y, por lo tanto, en la corrupción. Además, hay que mandar a Inteligencia ya para desarticular toda la estructura ilegal.

¿Qué hacer cuando lleguen esas mafias?

Con las FARC había comandantes, era una organización política, pero con narcos no hay nada, son puros bandidos.

¿La paz de Colombia trajo la guerra a Ecuador?

Era previsible que se diera una anarquía criminal sobre algunos territorios. Lo que no era previsible era la inoperancia del Estado colombiano.

Trayectoria 

Subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, un centro de investigación de seguridad y gobernabilidad en Colombia, que surgió en el 2013. El centro trabaja con 80 personas, de las cuales 60 están en los territorios y el resto se encuentra en Bogotá.

Su idea

El Gobierno tiene que ir a acompañar a las autoridades locales de la frontera ecuatoriana y decirles que no están solos, a darles presupuesto para seguridad, a realizar consejos de seguridad, a darles protección.

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