11 de febrero del 2015 00:00

Un arancel inquieta al sector de alimentos

Sumesa

Sumesa produce pastas, bebidas y solubles hace 41 años. La empresa incrementó su producción un 30% el año pasado. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Evelyn Tapia (I). Redactora
etapia@elcomercio.com

La industria de elaboración de bebidas y alimentos es de las más dinámicas de la economía en el Ecuador. Ambas representan el 42% de las ventas de la industria manufacturera no petrolera y genera el 35% de los puestos de empleo directos del sector manufacturero, según la Cámara de Industrias de Guayaquil.

Es también un sector en crecimiento. Las exportaciones pasaron de USD 9 900 millones en el 2012 a unos USD 11 500 millones en el 2014.

Mientras que dentro de casa el producto nacional pasó de 87% en perchas a 92% durante el 2014, explicó la semana pasada Ramiro González, ministro de Industrias. De las 935 empresas que firmaron convenios de sustitución de importaciones en 2014, 87 correspondieron al sector alimenticio.

“Se consiguió un incremento de producción de USD 140 millones, de USD 103 millones en exportaciones y una inversión nueva de USD 30 millones durante 2014”, indicó el Ministerio de Industrias.

El sector comienza el 2015 con dos elementos nuevos sobre la mesa: un incremento de 5% de arancel a varias maquinarias para la elaboración de alimentos, que se aprobó el pasado 12 de enero mediante la resolución 051 del Comité de Comercio Exterior (Comex) y una modificación en el Código Tributario incluida en la Ley de Incentivos a la Producción que entró en vigencia el 29 de diciembre del 2014.

En esta última reforma se establece que los costos y gastos por promoción y publicidad no podrán ser deducidos de la declaración del Impuesto a la Renta por los contribuyentes que comercialicen alimentos preparados con contenido hiperprocesado.

La palabra “hiperprocesado”, dice Francisco Alarcón, titular de la Cámara de Industrias de Guayaquil, “en la manera en que está redactado el documento abarca a todo alimento procesado que se le añada sal, azúcar o aceite para que mejore sus condiciones”.

A esta medida, el presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil, Pablo Arosemena, la califica como uno de los “garrotazos” más fuertes al sector empresarial para el 2015.

El dirigente destaca que en la práctica “equivale a encarecer los productos un 22%, lo que al final se traducirá en productos más caros”.

El otro dilema es el del encarecimiento de la maquinaria. En la resolución 051 del Comex se establecen nuevos aranceles para unas 500 partidas, entre las que constan máquinas para elaborar pastas, preparación de frutas y hortalizas, confitería y chocolates, que deberán pagar un 5% de arancel para ser importadas.

“Se nos ha invitado al cambio de la matriz productiva y aceptamos el reto, pero así nos quedamos en medio camino. Si le ponen un 5% de arancel a las maquinarias, un empresario mediano o pequeño que quiere poner su fábrica pensará dos veces antes de traer tecnología”, comenta Iván Ontaneda, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores de Cacao (Anecacao).

A Ontaneda le preocupa esta medida en un momento crucial para el sector cacaotero que apunta a fortalecer las exportaciones de chocolate, que actualmente representan el 1% de las 232 000 toneladas exportadas en el 2014 por este sector que abarca cacao, semielaborados (como pasta de cacao) y elaborados (chocolates).

Julián García, gerente de Sumesa, en cambio, está confiado en que el Gobierno revisará la medida. Su empresa incrementó su producción un 30% durante el año pasado, y este año esperan que las exportaciones de pasta a países como Venezuela crezcan un 50%. “La idea es incentivar a la industria para que le dé valor agregado a los productos y exportar más, creo que el Gobierno entenderá”.

El analista económico Andrés Vergara explica el arancel afectaría sobre todo al consumidor. “Cada vez que añadimos costos a la empresa estamos generando que el precio al consumidor suba. Son inversiones fuertes que toman tiempo en recuperarse”.

Desde el gobierno, el ministro Coordinador de la Producción, Richard Espinosa, explicó que la Ley de Incentivos establece que el valor de la depreciación de la maquinaria puede deducirse doblemente de su Impuesto a la Renta y que esa recaudación se redireccionará al sector productivo.

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