1 de marzo de 2015 13:40

La declaratoria de país libre de aftosa toma a ganaderos en un mal momento

En el cantón Vinces, en la provincia de Los Ríos estas son una de las provincias que se dedica a la ganadería en Ecuador. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

En el cantón Vinces, en la provincia de Los Ríos estas son una de las provincias que se dedica a la ganadería en Ecuador. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Alexander García

La declaratoria de Ecuador como un país libre de fiebre aftosa, que le permite exportar cárnicos y lácteos, encuentra al negocio ganadero en una crisis que según productores nacionales hace imposible aprovechar la oportunidad en el corto plazo.

La declaratoria de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) se conoció este viernes 27 de febrero de 2015 tras 40 meses sin brotes de fiebre aftosa en el país. Ecuador luchó contra la enfermedad que afecta al ganado bovino desde 1943.

“Creo que para exportar tendrán que pasar al menos unos dos o tres años más y obviamente con el respectivo incentivo para el sector”, indicó Vinicio Arteaga, expresidente de la Federación Nacional de Ganaderos. “El mercado internacional existe y es inmenso, pero el país no está preparado en este momento para exportar”.

En la visión del productor ganadero antes deben construirse centros de faenamiento que cumplan las normas de calidad internacional, consolidar la producción de carne de bovino que se redujo en más de 500 000 reses el último lustro y luego pensar en mejorar la calidad de la carne.

Temas como la flexibilización laboral para el trabajo en el campo y el excesivo “castigo impositivo” para las tierras rurales son señaladas como los grandes escollos para el despunte del sector. 

“El potencial productivo ha sido tremendamente diezmado, porque las condiciones en las que operamos atacan y afectan la productividad”, indicó Fernando Rosero, productor y expresidente de la Asociación de Ganaderos de Santo Domingo. Además del impuesto a las tierras rurales, instaurado en el 2010, y que no toma en cuenta que la ganadería es un “negocio de extensión territorial”, los productores también están obligados a cancelar el pago de patentes municipales y los impuestos prediales.

“En ese marco es difícil creer que la gente va a seguir invirtiendo en ganadería. No existen las condiciones para que el negocio se desarrolle”, agregó Rosero.

La ganadería de cría ha disminuido de forma sensible, lo que afecta de forma directa al engorde. Arteaga pone el ejemplo de la provincia de Manabí, una de las más importantes del país, porque de allí salen los pies de crías para engordar. “La población actual es de unas 780 000 cabezas de ganado en la provincia, cuando Manabí en sus mejores tiempos, hace cinco o seis años, llegó a 1 200 000 cabezas”, explicó el productor.

Carlos Zambrano, expresidente de la Asociación de Ganaderos de Yaguachi (Guayas), insistió en la necesidad de la elevación de los precios de la carne y lácteos. “El mercado interno no cubre los gastos de sustentación. Necesitamos vender nuestros productos afuera para tener mejores ingresos y seguir en el negocio porque los ganaderos trabajamos prácticamente en contra, algunos estamos a punto de quebrar y otros ya han dejado esta actividad debido a los altos costos de operación”.

Sobre la oportunidad que se abre con la declaratoria para exportar carne, Zambrano dijo que habrá que estudiar cuál es el mercado internacional que mejor les convenga. “Creemos que en unos 10 días el sector ganadero del país debemos reunirnos para tomar decisiones y establecer una estrategia conjunta en una asamblea ampliada”.

Tras la declaratoria de la OIE, el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap) anunció que está prevista la construcción de dos centros de faenamiento en Santo Domingo y Cuenca, con una inversión de entre USD 30 y 35 millones, con participación de la empresa privada.

El Magap planea importar 35 000 reses de carne hasta 2017 con una inversión cercana a los USD 70 millones. Las primeros 400 animales llegarán este mes de marzo, desde Paraguay, y se ofrecerán a través de créditos del Banco Nacional de Fomento (BNF).

Además se anunció la importación inicial de 12 000 vaconas de vientre para apoyar a los pequeños y medianos productores y un programa de mejoramiento de pasto, en el que se invertirán entre cuatro y cinco millones de dólares.

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