8 de julio de 2018 00:00

Apendicitis y cálculo biliar afectan más a ecuatorianos

Especialistas del H. del IESS Quito Sur hacen tomografías a pacientes con apendicitis. Foto: Víctor Muñoz / EL COMERCIO

Especialistas del H. del IESS Quito Sur hacen tomografías a pacientes con apendicitis. Foto: Víctor Muñoz / EL COMERCIO

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Valeria Heredia
y Elena Paucar 
Redactoras (I)

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Con apenas 24 años, Andrea Sanabria soportó un intenso malestar abdominal. El dolor, que aumentaba cuando comía alimentos con grasa, iba desde la boca del estómago hasta la parte derecha de la costilla.

Al principio pensó que era un dolor producto de la ingesta de alimentos descompuestos. No fue así. Con el paso de los días aumentó, al igual que el vómito y la fiebre.

Ella ingresó de emergencia al hospital con colelitiasis -cálculos en la vesícula o biliares-. Su nombre es bastante extraño pero la enfermedad no, porque está vinculada, entre otras cosas, con la ingesta de alimentos con grasa en mujeres adultas.

Esta es la primera causa de morbilidad (enfermedad) en las mujeres ecuatorianas, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
Según la entidad, en el 2017 hubo 25 969 mujeres que ingresaron a casas de salud con este mal. Es decir, 30 de cada 10 000 la presentó.

Al menos 10 de las 23 pacientes internadas en la sala Santa Teresa, del Hospital Luis Vernaza de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, habían sido operadas o esperaban una cirugía de extracción de vesícula. En una cama y otra conversaban sobre los síntomas que las llevaron al quirófano.

“Era un dolor terrible. Si comía algo con grasa me descomponía. Usé sueros y medicamentos, visité médicos, pero nada me aliviaba”, contó el pasado jueves Delia Lara, de 65 años, un día después de una cirugía laparoscópica. Dos años atrás una ecografía reveló varios cálculos. También se determina con una tomografía.

A más de la dieta baja en fibra y alta en grasas y carbohidratos -que es común en Latinoamérica-, las mujeres aglutinan otros factores que las predisponen, indican los médicos Alberto Daccach, subdirector técnico del Vernaza, y Mónica Orejuela, cirujana y coordinadora del área en el Hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) Quito Sur. En este último, el 90% de las cirugías corresponde a extracción de vesícula.

Uno de los principales factores es el hormonal. “Los estrógenos interfieren en los ácidos biliares y eso aumenta el riesgo”, dice Daccach. A esto se suma el factor hereditario, el uso de anticonceptivos, cierta medicación para los triglicéridos y los múltiples partos.

En algunos casos los cálculos pueden migrar e incrementar las complicaciones. En Andrea Sanabria y en Fernanda Farías, de 30 años, las piedras se alojaron en el páncreas. Fue en el último cólico, era tan fuerte que tuvo que internarse. “Traté de hacer dieta pero no funcionó”, recuerda Farías. Ella está por cumplir 20 días de tratamiento en el Vernaza.

Tras la cirugía, donde se extirpa la vesícula, la vida de la persona regresa a la normalidad. No se necesita de cuidados mayores, explicaron los galenos Fabricio Morales, cirujano general del Hospital del IESS, Carlos Andrade Marín, y Ricardo Negrete, coordinador del área quirúrgica del Hospital Vozandes.

En centros generales, las apendicectomías ocupan el primer lugar. En el Hospital General Los Ceibos, del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), los cirujanos intervienen en promedio a unos siete afiliados al día por cuadros apendiculares. Generalmente son hombres, en su mayoría de entre 10 y 30 años.

Esto se confirma en los datos del INEC. La entidad publicó que el año anterior que 20 693 hombres tuvieron este mal. Es decir, 24 de cada 10 000 personas de sexo masculino. Pero también ataca a mujeres. 21 de cada 10 000 la padece.

Hace cinco días Jefferson Narváez, de 22 años, sintió un ligero dolor alrededor del ombligo. Se extendió por todo el vientre y sentía náuseas.

El joven acudió a un dispensario del IESS, por la tarde lo derivaron a Ceibos, le aplicaron algunas pruebas y a la medianoche ingresó al quirófano.

Elí Lucas, jefe de Cirugía del hospital, explica que la apendicitis afecta al 10% de la población mundial y que es la emergencia quirúrgica más frecuente; en este centro han hecho 1 061 apendicectomías en los últimos seis meses. El especialista aclara que no hay una predisposición.

Un parásito o materia fecal tapan la luz apendicular y empieza la acumulación de mucosidad. Esto aumenta la inflación, hay una proliferación de bacterias e incluso puede perforarse, agravando el cuadro.

Lo más importante en estos casos -coinciden los galenos- es el diagnóstico precoz. Por un lado está la detección de los síntomas: dolor, náuseas, fiebre ligera. Y luego se aplican exámenes complementarios de sangre, una ecografía y una tomografía, si hay dudas.

La extracción de cálculos biliares o apéndice cuestan entre USD 1 000 y 3 000. En centros públicos es gratuita.

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