19 de January de 2010 00:00

Los apagones perjudican la atención médica en el barrio

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Redacción Ecuador

Si en el sector de Carcelén, en el norte de Quito,  alguna persona necesita atención médica urgente, solamente debe acudir al dispensario de la parroquia Nuestra Señora Reina del Mundo, en la avenida República Dominicana.

Sea la hora que fuere, la calidad de  la atención en ese centro, administrado por el Club de Leones de Quito, mantiene un alto nivel de eficiencia. Y la consulta cuesta apenas USD 6.

Por eso, la preocupación de cientos de personas que habitan en el sector, pues desde hace semanas un letrero pegado sobre los cristales de la recepción anuncia una muy mala noticia: los equipos para radiografías no funcionan porque, probablemente, las variaciones de voltaje y los bruscos cortes de luz  han dejado inutilizado el equipo.

El centro, que atiende a la población de Carcelén desde principios de los años noventa, es fundamental para el barrio: cada día llega un promedio de 200 personas y en jornadas críticas, por ejemplo un viernes, la cantidad de pacientes llega a 250.

Por la calidad de la atención y los accesibles precios de los servicios que presta el dispensario, muchas personas se sienten preocupadas de que un equipo tan importante como el de rayos X ya no funcione.
  
El centro realizaba al menos unas 20 radiografías diarias de brazos, piernas, cerebro, columna, etcétera, con costos que fluctuaban entre los USD 8, la más barata, y USD  13, la más onerosa.

El médico Marcelo Vizcarra, responsable del centro, dice que no puede asegurar que el equipo se dañó por los cortes, pero las placas perdieron  calidad desde que empezaron los apagones y hubo   bruscas variaciones de voltaje.

Por prudencia decidimos no usarlo, expresa   Vizcarra, quien lamenta que el dispensario no pueda ofrecer el importante servicio.
Lamentablemente, refiere, un equipo nuevo tiene un costo aproximado  de USD 40 000 , y en este momento el Club de Leones no tiene ese dinero para adquirirlo.

La paciente Juana Robles, de 60 años, aclara que, para muchos vecinos,   lo importante es que el resto de servicios funcione normalmente y que el personal médico (unas 90 personas) atienda con eficiencia la consulta externa, como en los últimos meses. 

A Felipe Durán en principio sí  le molestó no contar con el servicio cuando tuvo una emergencia, pero  destaca que el centro   le dio  alternativas como el centro Naciones Unidas o la fundación El Jordán. “A los molestosos apagones se los puede combatir con imaginación y solidaridad”, dice sonriendo.

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