10 de octubre de 2015 20:54

Gritos, lágrimas y sangre en la estación de Ankara tras el atentado

Las dos explosiones registradas hoy 10 de octubre de 2015 en Turquía mataron a 95 personas. Foto: AFP.

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Agencia AFP

Decenas de cadáveres sobre el asfalto, sangre por doquier, gritos y lágrimas: poco después de las diez de la mañana, el corazón de la capital turca se paró por dos enormes explosiones que mataron al menos a 95 personas.

Delante de la estación, cientos de personas llegadas de todo el país comenzaban a organizarse para marchar por la paz, convocadas por organizaciones de izquierda cercanas a la causa kurda, cuando dos explosiones sacudieron la explanada frente al edificio.

“Escuchamos una explosión fuerte y otra pequeña. Hubo un gran movimiento de pánico, y luego vimos cadáveres en la explanada de la estación” , declaró a la AFP Ahmet Onen, un jubilado de 52 años, que salió apresuradamente del lugar junto a su esposa que rompió en llanto.

“Vi a un hombre con la pierna arrancada, tumbado en el suelo. También vi una mano seccionada sobre el asfalto” , dijo Sahin Bulut, un miembro de la Asociación de Ingenieros de Estambul de 18 años que iba a participar en la manifestación.

Dos horas después de las explosiones, las fuerzas del orden acordonaron el lugar, donde funcionarios de la policía científica buscaban pistas entre los escombros.

Un poco más lejos, los cuerpos de algunas víctimas yacían en el suelo cubiertos por las banderas de algunas de las organizaciones que convocaron a la manifestación, entre ellos el emblemático Partido Democrático de los Pueblos (prokurdo) .

Mientas las sirenas seguían sonando, las ambulancias evacuaban a los heridos para llevarlos a los hospitales de la ciudad. Según el último balance oficial, 246 personas resultaron heridas, algunas de ellas muy graves.

 '¡Quiero verlo!'

En medio de los escombros y los cadáveres, se distinguían bolitas de acero, que muchas veces son utilizadas como metralla en los ataques.

“Hubo gente que murió inmediatamente, otros resultaron gravemente heridos. Es una verdadera masacre” , contó un abogado de unos 30 años que iba a participar en la manifestación y prefiere no dar su nombre.

En la estación, un denso olor a carne humana quemada se mezclaba con polvo de los escombros. Decenas de personas intentaban encontrar a sus seres queridos.

“¿Lo han visto? ¿Lo han visto? Se llama Gökhan, estaba conmigo ” , decía insistentemente un joven, mientras se mordía las uñas, angustiado por la espera. Un poco más lejos, una mujer vestida con las prendas tradicionales kurdas gritaba.

“¡Quiero verlo!¡Quiero verlo!” , mientras la policía la empujaba fuera del perímetro de seguridad.

Entre los supervivientes, la ira aumentaba. Muchos acusan a las fuerzas del orden de no haber garantizado la seguridad de la manifestación. “ Ningún manifestante fue revisado por los agentes ” , explicó Ahmet Onen.

Un grupo de manifestantes increpaba al jefe de la policía, que instó a sus hombres a efectuar tiros al aire para dispersarlos. “Nunca en mi vida había visto algo así ” , confesaba un agente delante de varios vehículos policiales destrozados por los manifestantes.

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