13 de December de 2014 21:02

Las anécdotas quiteñas, con entusiasmo y más sorpresas

Jorge Ribadeneira, autor del libro '60 anécdotas quiteñas', ilustrado por Francisco Carrión Moscoso, en un escenario excepcional: la plaza de San Francisco. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Jorge Ribadeneira, autor del libro '60 anécdotas quiteñas', ilustrado por Francisco Carrión Moscoso, en un escenario excepcional: la plaza de San Francisco. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Byron Rodríguez

Paseando por las calles del Quito colonial, don Jorge Ribadeneira, reconocido periodista, se siente como en casa.

El entorno de la Plaza Grande, del Palacio de Gobierno, de la Catedral, del Municipio, y de toda la ciudad, fue su territorio de acción cuando trabajó, en el antiguo edificio de EL COMERCIO y de Últimas Noticias (calles Chile y Benalcázar), entre 1959 y 1973.

Luego fue al moderno edificio del sur, en San Bartolo.

Antes, laboró tres años en Diario del Ecuador. Por ello, suman 58 años de tarea constante en el periodismo.

Un tiempo récord que coincide con la circulación de la tercera edición de su libro ‘60 anécdotas Quiteñas’.

Es un ameno y versátil viaje en el tiempo, en el cual aparecen personajes de vidas apasionadas –políticos, artistas, toreros, gente del pueblo-; situaciones inéditas, lugares, humor, y más sorpresas de los vericuetos de Quito, su ciudad adoptiva, puesto que el autor nació en Guaranda.

El libro circulará desde el miércoles 17 hasta el miércoles 24 de este mes, a un costo de USD 10, con este Diario, solo en el Distrito Metropolitano.

Se ofrecerá en todos los puestos de venta de periódicos y revistas de esta amplia región.

La nueva edición, corregida y aumentada, viene con un nuevo condimento: una sección de humor firmada por Soflaquito (su seudónimo), un breve testamento del Año Viejo y una semblanza humorística de Rodrigo Paz, el activo exalcalde y dirigente deportivo.

Con un lenguaje depurado, conciso, ameno, conforma una rica narrativa, sustentada en chispeantes imágenes y recreación de personajes y atmósferas. Así el lector se embarca a redescubrir la siempre enigmática y bella Quito, en su pasado sorprendente y repleto de anécdotas.

Al llegar a San Francisco, Jorge Ribadeneira se emociona observando el templo monumental. Le acompaña Teresa Carrión, la esposa, a quien conoció en EL COMERCIO, cuando ella trabajaba en el área comercial. Llevan 52 años de matrimonio. “Este Diario ha sido mi vida, en el Centro trabajábamos en las noches, eran jornadas heroicas junto a las máquinas de escribir”.

El día tenía su recompensa cuando iba con los colegas Alfonso Laso Bermeo, Gabriel Garcés, César Larrea, el jefe de Últimas Noticias, y otros amigos, al Bar Quito, frente al Diario; al Madrilón, y al Bar Latino.

Doña Teresa suspira al evocar los deliciosos sánduches de pernil que vendía el dueño, un español, en el último bar.

“¿Qué ha sido Teresa para usted?” , inquiero. “El amor de mi vida”, responde y sonríe.

Caminamos a una cafetería y al cruzar la plaza de piedra evocamos a personajes que transitan, vitales y exultantes, por su libro: desde Velasco Ibarra, ‘El Profeta’, con su dedo acusador y su demoledora oratoria; ‘La Torera’, Anita Bermeo, quien se creía dueña de Quito, y descendiente de aristócratas.

Usaba vestidos estrafalarios, paraguas o bastón, sus armas para perseguir a los chicos que le gritaban ¡torera, torera!: un personaje del imaginario quiteño. Ribadeneira describe las aventuras taurinas de los hermanos Plaza Lasso, altos, de buena pinta, y valientes a la hora de enfrentar al toro en festivales: Galo (llegó a ser presidente; José María y Leonidas).

No falta el ‘Águila Quiteña’, de finos dedos para volarse billeteras. Luego instaló un cabaré, el Happy Land, en la ‘Colón de a perro’ (entre las hoy avenidas América y Colón).

Quizá una de las mejores crónicas es la que dedica a Carlota Jaramillo, gran cantante de pasillos, a quien entrevistó en 1982. Constan la llegada del primer automóvil a Quito (1901). No faltan el tren de Alfaro (1908) y el primer avión (1920).

Las notas de humor con las andanzas del ‘Piñufla’ Pérez -padre de Álvaro y Federico Pérez Intriago-, del ‘Omoto’ Ernesto Albán y del bohemio Luis ‘Terrible’ Martínez.

En deportes: el anecdotario del ‘Papá’ Aucas, del famoso Gladiador, el primer triunfo de LDU, incluyendo la trayectoria de Gonzalo Pozo (Pocito) y las jornadas victoriosas de Carola Castro, del ‘Ñato’ Recalde o de los atletas de Últimas Noticias. Por cierto, el periodista fundó, hace 54 años, la famosa carrera.

Carlos Mantilla Batlle, director de EL COMERCIO, dice que el libro es tan bien escrito y sabroso. “Algunos lo van a conocer y otros a leer por tercera vez”. Ya en el café, comienza a llover. El autor repasa libros de autores latinoamericanos y europeos, sin dejar de mirar la lluvia del Quito legendario, y a decenas de personas que corren a guarecerse debajo de los aleros de las casas antiguas que circundan la plaza de piedra.

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