10 de January de 2010 00:00

Andújar vuelve al vampiro clásico

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 Ma.  Fernanda Mejía,
Redacción Cultura    

Ella no revela su edad  ni si quiera en su blog. Tampoco en  la biografía que  imprimió en  su libro. Allí solo se leen dos   líneas: “Estudió homeopatía clásica. Vampyr es su primera novela”.  Al buscar en la Web se conoce, además, que es colombiana y que creció leyendo  historias clásicas de vampiros.

Esos detalles atraen de primera mano a diferentes tipos de   lectores:   a    los jóvenes que se contagiaron de la fiebre de las  historias  románticas con vampiros de buena fe   -como  la saga de  ‘Crepúsculo’ (2005, Stephenie Meyer); pero también llama  la atención de los  seguidores de la literatura gótica,  quienes   leyeron  a Bram Stoker (‘Drácula’, 1897) y  Ann Rice (‘Entrevista con el vampiro’ (1976). 

Lo claro es que ‘Vampyr’ tiene un poco de todo y, además, el toque  personal de  Andújar: la construcción de sus propios mitos vampirescos. En 487 páginas, la novela  puede ser sangrienta y macabra, luego hablar de la amistad y de las    experiencias colegiales, para derivar en el conflicto de un amor    prohibido con un protagonista al estilo de los príncipes de los cuentos de hadas.        

Quienes esperan una historia como la de  ‘Crepúsculo’, con vampiros del siglo XXI, se desilusionarán en los primeros capítulos. Los personajes de  ‘Vampyr’ viven en el siglo XIX, se movilizan en  carrozas arrastradas por caballos (no en autos de última generación), se visten con trajes de antaño y, en lugar de gozar de la facilidad  que brindan los celulares y la Internet, tienen que esperar semanas para recibir una carta  a mano.

Los personajes regresan a los ambientes europeos:  Suiza, Francia, Rumanía.   Esta novela   revive la idea de que los vampiros son seres macabros y asexuados. Su deseo  está representado a través de la  sed de sangre, que queda consumado en  raros rituales: excéntricas ceremonias, torturas siniestras, orgías y baños sangrientos.    

Se recupera también el mito de que los crucifijos los ahuyentan. En este aspecto, la escritora incorpora otro tipo de ‘curas’ y métodos para asesinar a los vampiros, entre los que está la medicina  homeopática (la cual también domina Andújar) y la oración.

La historia se matiza  con leyendas de gitanos, quienes,  según escribe la autora,  conservan  el secreto para    terminar  definitivamente con la inmortalidad de los vampiros. Aquí, no hay hombres lobo de por medio, como en la saga de ‘Crepúsculo’.  

A  medida que pasan las páginas aparecen   sorpresas,  aunque la novela   termine cayendo en convencionalismos. Lo que empieza como una historia de  terror  se convierte en un relato romántico.  Martina, la protagonista,  rechaza toda  proposición de amor por la esperanza de  encontrar  a   un misterioso joven, que nunca ha visto.  

Las   conversaciones y las relaciones entre  los personajes son más cercanas a las experiencias de adolescentes, lo cual convierte a ‘Vampyr’ en una novela dedicada a los lectores más jóvenes.  

Acaso  Carolina Andújar   aún goza de esa frescura. Oculta su edad  porque     “puede ser malo estar muy joven o muy grande”, según dijo  a la revista  Cromos.    De todos modos, parece que la escritora conserva esa juventud eterna y lozana  de la  que hablan los cuentos y leyendas clásicas de  vampiros.

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