20 de December de 2009 00:00

Andrés Tacle. Mi bumerán es comprar

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Richard Cortez
Redacción Guayaquil

El fuerte de Andrés Tacle está en las campañas electorales, en el manejo político de organizaciones, públicas y privadas nacionales e internacionales. Su espacio de trabajo  no está solo en Ecuador, sino en México, EE.UU. y otros países. Este, su trabajo, le generó un reconocimiento internacional a   la empresa  Wikot, que tiene oficinas en ocho países.



 Guayaquileño de 28 años, ya mismo llego a los 30. Estoy por terminar Economía, me especialicé y gradué en ‘couching’ en Estados Unidos y Argentina. Estudié dos años leyes y al final me di cuenta de que lo mío era la publicidad. Eso me ha dado mucha experiencia.
 cuando compro  algo para una persona cercana, en la casa o el trabajo, pienso en su necesidad.

También, lo hago para   que me  sienta bien y, al mismo tiempo,  que otros lo hagan.Desde hace años, su día a día tiene en cuenta conceptos     vinculados con   emociones,   sentimientos y   conductas. Como publicista vende lo bueno y no lo malo; es decir, sentimiento. Este principio se vuelve un bumerán para Andrés. Cuando compra, que lo hace frecuentemente,  sabe que lo hace porque  en      su entorno se genera alegría.

Estos días se dice que Navidad no es temporada de comprar o de regalos. Es tiempo de reflexión, de pensar en   Jesús, pero todos terminan  comprando, ¿qué ocurre?

Por  una sencilla razón, uno no compra objetos sino emociones. Cuando uno quiere comprar un carro o una flor a alguien lo que está comprando es   ver su emoción o su reacción. Sus gestos. Por esa razón  se dice      que  es más importante dar que recibir.

¿Por qué?

Porque cuando tu recibes algo es bonito, pero cuando se da algo se  genera  felicidad y emoción. Eso me llena a mí (y a muchas de las personas que compran algo)  más que otra cosa en el mundo.

Y Navidad es una celebración de   muchas emociones

Como a todos,  me gusta ver a la gente sonreír. Porque hablamos del corazón en esta época y queremos participar en fiestas para niños pobres o   en las cárceles.    Así siento que paso un mes fabuloso y   que contribuí con las personas. A diciembre se lo llama el mes del perdón, del corazón. También  soy consciente de que cuando doy   algo también entrego tiempo. Sales con una persona especial, la llevas a tomar un café, la acompañas, la invitas al cine. Y, por ese lado,  viene la parte de consumo. No veo mal consumir en  épocas como Navidad. Es   atractivo y se contribuye con muchísimas cosas, en lo afectivo, social y comercial.

¿Es consciente de que   cuando compra   en cualquier ciudad      adquiere o cae en esas emociones?

Es interesante. A pesar de que uno está consciente, sí caigo. No como víctima sino que fui atacado por la publicidad. Yo uso solo una marca de zapatos porque me atrapó, le cogí un cariño, un afecto. O tomo tal jugo por las mismas razones. Se vuelve una rutina para mí. Debo recordar que   dentro de la publicidad se ve mucho el comportamiento también. Y decimos que  el 90% de las personas no está eligiendo sino lo eligen. Esto   se da cuenta en la comida.

¿Por qué   en la comida?

Cuando voy por primera vez a un restaurante, me toma   una media hora para ver la carta y decidir. La segunda vez     elijo directamente el plato. Lo mismo me ocurre con la ropa. En más de la mitad  de las cosas que yo compro automáticamente la marca me eligió. También, en  ciertos casos, veo mucho lo que es necesidad.

¿En cuáles casos?

Por ejemplo en ropa. Tomo en cuenta qué voy a usar, para qué ocasión. En cosas electrónicas, la marca me eligió. Literalmente solo veo una cosa. Soy fanático de Mac. Puedo pasar por un almacén de 100 computadoras, pero si no  hay una Mac no entro.

Eso lo practicas  en Miami,  Nueva York, Guayaquil...

Es interesante. Tenemos que dividir un poco cosas y cosas. Por ejemplo, la ropa       también se  la puede comprar en  Colombia o Perú. Muchas veces nos limitamos,   no compramos, nos aguantamos porque estamos a la espera de un viaje nuestro o de alguien que pueda   comprar por nosotros.

¿Qué clase de objetos te atraen más en ese disfrute de comprar   y satisfacerte?

Lo hago más con textiles, joyas. En lo electrónico tengo mucho cuidado.  Lo pienso dos o   veces ya que me puede resultar más caro que en Ecuador.  O pueden estar en la mitad del precio normal...

¿Y los fines de semana son el tiempo de desate?

No,    compro tiempo de calidad. Un café con una persona que me agrada   o salgo con mi familia.

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