18 de December de 2009 00:00

El ambiente navideño llegó a los ‘malls’

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Redacción Quito
quito@elcomercio.com

El comercio informal, la acumulación de gente en los centros comerciales para comprar los regalos navideños y el tránsito vehicular  alrededor de estos sitios empezó a incrementarse desde la mañana del pasado sábado.



El comercio informal
En la bajada del túnel  de El Tejar, en la calle que lleva el mismo nombre, se venden artículos de todo tipo. Gorras navideñas, pilas para los juguetes y hasta pequeños perros para regalarlos por Navidad.
Asimismo,  en las afueras de los centros comerciales del ahorro hay comerciantes informales que promocionan sus ventas.
Los gorros  navideños cuestan USD 1, las pilas tienen un valor de USD 2 y el costo  de los canes va desde los USD 35.

De igual manera, el ambiente y la decoración de estos lugares evocan la época navideña con guirnaldas, adornos, árboles y luces de colores. Las marcas comerciales y distintos productos alimenticios aprovechan para regalar promociones y crear espacios en donde los niños pueden pasar momentos amenos.

Con una sonrisa dibujada en su rostro, gestos y vestimenta de mimo, Isabel Mantilla invitaba a ingresar a los clientes   a un local de lentes en el centro comercial El Condado, en el norte de la urbe.
 
De pie y con cientos de volantes en su mano, recorría el segundo piso del lugar para incentivar las compras en el local. Sin dejar de sonreír, contó que trabaja los fines de semana desde inicios del mes pasado y que esa ha sido una de las actividades que más le ha gustado desarrollar en este año.
 
Asimismo, el colombiano Nelson Ramos circulaba en la primera planta del centro comercial vestido como galleta de gengibre. Los niños lo miraban  al principio con recelo, pero en cuando él agitaba su mano para saludar corrían  para darle un abrazo. “Es gratificante sentir el cariño de los niños. Este es uno de los trabajos más bonitos que he tenido desde que llegué de Cali”.

El movimiento fue  similar en el Centro Comercial Iñaquito. A unos metros de la entrada se podía ver a varios niños jugando en un estand decorado con colchonetas bicolores y muñecos navideños como hadas y duendes. En cuanto Érika Salazar, de 8 años, los vio, el sábado a las 17:00, inmediatamente se sacó los zapatos e ingresó en el lugar.

Su madre, Carolina Suárez, comentó que iba a realizar algunas de sus compras para ella y su familia por Navidad en ese centro comercial. “Por mi hija me detengo un momento en este sitio, para que se distraiga. Me parece que es   una buena iniciativa para los niños en este tiempo”.
 
Suárez se sentó en unas gradas blancas instaladas para los padres para ver a su hija jugar, mientras a su alrededor transitaban decenas de personas en busca de regalos. 
 
Lo mismo sucedió en el Centro Comercial Nuevo Amanecer, en la calle José López y El Tejar, en el centro de la ciudad. En el graderío de la entrada y delante del árbol de Navidad se encontraba un muñeco vestido de Papá Noel. En la parte delantera de su traje se encontraba colgado un letrero que decía ‘Bienvenidos’.  Los locales de ropa y juguetes, que también estaban decorados con ambiente navideño fueron los más visitados. 

Fascinada por la decoración Silvana Yépez, moradora de Miraflores, ingresó en el sitio en busca de ropa para sus dos hijas.

Junto con su esposo Efraín Gómez recorrieron las instalaciones del lugar hasta encontrar -según Gómez-  un precio adecuado. “Venimos aquí porque los precios son más económicos, a pesar del tránsito que se genera alrededor de todo el  Centro”.

Durante el fin de semana algunas calles de este sector  se cerraron al paso vehicular, lo que colaboró para que los autos se acumularan en las calles por
varios minutos hasta conseguir un parqueadero. Ese   fue el caso de Gómez.
 
También en los alrededores del los centros comerciales El Condado, El Bosque, CCI y Quicentro, largas filas de autos se formaron para ingresar a los estacionamientos. Los vehículos y el transporte público avanzaban lentamente   por esas arterias.
 
Cansado de esperar por un sitio en donde estacionar, Manuel Bustos  regresó a su casa en Carcelén para dejar su auto. El conductor fue a El Condado para hacer compras, pero el tránsito estaba saturado en la av.  Occidental.

Molesto expresó que eso es lo feo de esta temporada. “No se consigue sitios para parquear”.

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