3 de octubre del 2015 00:00 

El cóndor es monitoreado para su conservación

Avistamiento cóndor

Katherine Costa y Victoria Arbeláez participaron del avistamiento en el sector de Poetate, en el sur de Azuay. Foto: Xavier Caivinagua / EL COMERCIO

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Jackeline Beltrán
Redactora (I)
jbeltran@elcomercio.com

Los resultados del primer censo del cóndor andino, que se realizó en 11 provincias, se conocerán a finales de este mes. De forma simultánea, el martes y miércoles pasados, equipos de dos o tres personas provistos de binoculares, telescopios, GPS y cámaras de fotos observaron durante seis horas los 60 dormideros identificados previamente por rastreo satelital.

Desde el jueves anterior, los equipos y organizaciones que participaron en el censo tabulan los datos. Esa información servirá al Ministerio del Ambiente para actualizar la Estrategia Nacional de Conservación del Cóndor Andino.

Para garantizar que los datos sean fidedignos, los observadores siguieron un protocolo de muestreo que fue definido previamente por el Ministerio y el Grupo Nacional de Trabajo del Cóndor Andino. Solo entraron al registro los individuos que fueron avistados entre las 15:00 y 18:00 del martes y las 06:00 y las 09:00 del miércoles.

Ese es el horario en el que los cóndores salen de sus dormideros, explica Katherine Costa, del zoológico Amaru de Cuenca, quien monitoreó en el sur del Azuay. Por experiencia, ella asegura que un cielo despejado, paciencia y algo de suerte se necesita para encontrar estas ave. Esta vez, esos factores no fueron suficientes porque ella y su compañera miraron a dos ejemplares, pero fuera del horario indicado.

Ellos no entrarán al registro porque es probable que otro de los 23 equipos que participaron en el censo en el Austro los haya visto dentro del horario fijado. Las expectativas en el sur de Azuay son altas porque desde hace un año Amaru monitorea a ocho ejemplares.

Entre esas aves está Chunka, que en kichwa significa diez. Ella tiene un rastreador satelital que fue colocado anteriormente en la provincia de Cotopaxi. Una de las características de esta especie es la rapidez en su desplazamiento y que puede atravesar varias provincias en un solo día, explica el director de Amaru, Ernesto Arbeláez. Por eso una de las instrucciones que recibieron los técnicos fue contabilizar a las aves que vuelen a un radio de un kilómetro, para evitar duplicar el número de ejemplares.

Otro de los sitios privilegiados para el avistamiento de cóndores es la reserva ecológica Antisana, ubicada en la parroquia Píntag, en Quito. Allí se han identificado más de 20 individuos. Los peñones que hay en la reserva son uno de los principales sitios de anidación y dormideros.

bomberos

Los bomberos Rigoberto Quezada y Benigno Carrión también colaboraron. Foto: Xavier Caivinagua/EL COMERCIO

El primer día del censo, los técnicos del Ministerio del Ambiente registraron cuatro cóndores en el área de la laguna de Mica Cocha, junto al volcán Antisana. En Imbabura, la observación se hizo en los páramos de Zuleta y La Esperanza. El censo se aplicó en toda la Región Andina y en El Oro.

A más del número de ejemplares, los técnicos registraron sus características específicas, es decir si son hembras o machos, juveniles, subadultos o adultos. Si son aves de paso o ya encontraron un hábitat. También se identificaron los sitios de anidación y las características de la zona como el clima, geografía y el ecosistema.

Los resultados permitirán armar la primera base de datos completa del cóndor. La información que se maneja ahora ha sido recopilada por diferentes instituciones que trabajan por la conservación de la especie y que se sumaron a esta iniciativa.
Estas son la Fundación de Conservación Jocotocó, el Fondo Peregrino, el Centro de Rescate Ilitio, WCS Ecuador, Aves y Conservación, el bioparque Amaru y los municipios.

Con los resultados se podrá saber con certeza si la población de esta especie aumentó o disminuyó. Como antecedente está un monitoreo no oficial que se hizo en el 2008. En esa ocasión se determinó que en el país hay 50 cóndores, pero las metodologías aplicadas no ayudaron a tener un registro adecuado, según Arbeláez.

El siguiente paso será la colocación de rastreadores satelitales en las aves para monitorear su comportamiento. Esta labor es un avance en la conservación, dijo Sebastián Kohn, secretario del Grupo Nacional de Trabajo del Cóndor Andino.

Los datos se cotejarán con los registros de otros países de Latinoamérica. A eso se comprometieron los representantes de Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú, en mayo pasado en Lima. La intención es tener un plan regional
de protección
.

En contexto

El cóndor está distribuido en la Región Andina, desde la Sierra nevada de Santa Martha en Colombia hasta la Patagonia, en el sur de Argentina. Desde enero del 2000, la cacería del cóndor está prohibida en el Ecuador que es una de las principales amenazas de la especie.

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