16 de septiembre de 2016 07:04

La Amazonía de Colombia atrae a disidentes de las FARC

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Agencia AFP

El territorio indígena de la alta Amazonía de Colombia, rico en oro, atrae a disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que lejos de desmovilizarse en el marco del acuerdo de paz con el gobierno, buscan apropiarse de la zona, señalaron a la AFP autoridades y líderes comunales.

Desde hace tres meses al menos 40 miembros del Frente Primero de esta guerrilla marxista, que se declararon en disidencia y oposición al pacto para cesar un conflicto armado de más de medio siglo, empezaron a hacer presencia en sectores del parque nacional natural Yaigojé Apaporis, ubicado entre los departamentos de Amazonas y Vaupés, y fronterizo con Brasil.

Así lo denunció a la AFP el Defensor Comunitario del Amazonas, Paulo Estrada, quien aseguró que unos cinco guerrilleros abordaron a las autoridades indígenas del corregimiento de la Pedrera, dentro de la jurisdicción del parque, para advertirles que “tenían que someterse a sus condiciones”.

“Sus condiciones son básicamente que (los indígenas) no trabajen con cooperación internacional, la no aceptación de la institucionalidad del Estado y poner en cintura a los líderes y sus recursos”, afirmó Estrada, quien hace parte de la Defensoría del Pueblo.

A principios de julio una comisión del Frente Primero de las FARC, que opera principalmente en el departamento del Guaviare, limítrofe con Vaupés, se declaró en disidencia y aseguró que seguiría en la lucha armada para tomar el poder.

Analistas han advertido, sin embargo, que este grupo tiene más motivaciones económicas que políticas para mantenerse en armas.

La dirigencia de las FARC les respondió que no permitirá disidencias y que los combatientes que se nieguen a desmovilizarse quedarán fuera de la organización.

Las FARC, principal guerrilla del país que se alzó en armas contra el Estado en 1964, empezarán su desarme y desmovilización si el 2 de octubre los colombianos aprueban el acuerdo de paz en un plebiscito.

Estimaciones del gobierno y analistas sostienen que la disidencia de las FARC estaría por debajo del 10% de los 7 500 hombres en armas que disponen.

Según Estrada, los insurgentes instalaron temporalmente un campamento en la cuenca del río Apaporis, que atraviesa cuatro departamentos y cuyo último tramo establece la frontera natural con Brasil. Este afluente es conocido porque inspiró la historia de la aclamada película colombiana “El abrazo de la serpiente”.

“Es una situación muy complicada porque estos pueblos indígenas son muy vulnerables a cualquier presencia externa”, explicó.

Riqueza mineral y biodiversidad

En el Yaigojé Apaporis, que tiene una extensión de más de un millón de hectáreas, viven más de 1 600 indígenas de siete pueblos ancestrales, según datos oficiales. Algunos de ellos, explicó el funcionario, solo han tenido un contacto mínimo con el mundo occidental.

En estas tierras hay oro y se “especula” con la existencia de petróleo y otros minerales, como el uranio, explicó Álvaro Pardo, director del centro de estudios mineros Colombia Puntomedio.

“Es un área con importancia en oro” y “parece que hay una cuenca importante de hidrocarburos que conectaría a Ecuador y Venezuela”, sostuvo el experto.

Aparte de las reservas auríferas, el territorio es uno de los más biodiversos y con mayor riqueza cultural del país. Hay 362 especies de aves, 79 de reptiles, 73 de anfibios, 201 especies de peces, unas 400 de mariposas y varias de mamíferos, según la estatal Parques Nacionales.

Un líder comunal de la zona indicó a AFP que los insurgentes les aseguraron que “no iban a entregarse”, se mostraron contrarios a la minería ilegal y establecieron controles para pescar, actividad vital para la alimentación de las comunidades.

“Nos dijeron que iban a seguir luchando hasta el día que les toque”, afirmó la fuente, que pidió el anonimato por razones de seguridad. Hasta el momento no han extorsionado ni reclutado aborígenes, añadió.

Las autoridades comunitarias se han reunido con ellos en dos ocasiones para pedirles que abandonen el territorio, declarado resguardo indígena, pero son “inflexibles”, dijo.

Por su parte, el jefe del parque, Diego Muñoz, afirmó que el 22 de junio cuatro guerrilleros fueron a una cabaña de la entidad que dirige en Pedrera exigiendo combustible y una embarcación nueva. Como los funcionarios se negaron, los rebeldes se llevaron gasolina y un bote de propiedad pública.

“Me han llamado para que les dé equipos y para que vaya a hablar con ellos. Nosotros no les vamos a pagar”, sostuvo Muñoz, quien aseguró que si continúan las presiones sus funcionarios tendrán que retirarse del lugar.

“Dicen que es una zona abandonada por el Estado, que ellos se la ganaron y van a estar por un largo tiempo”, agregó.

Muñoz, Estrada y el líder comunal coinciden en que antes de la llegada de este grupo no había presencia de actores armados ilegales en la zona.

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