25 de agosto de 2015 06:54

Alivio y escepticismo tras el acuerdo de paz entre las dos Coreas

Fotografía de archivo tomada el 15 de abril de 2015 que muestra al líder de Corea del Norte, Kim Jong-un (centro), a su llegada al Palacio del Sol en Pionyang (Corea del Norte). Foto: EFE

Fotografía de archivo tomada el 15 de abril de 2015 que muestra al líder de Corea del Norte, Kim Jong-un (centro), a su llegada al Palacio del Sol en Pionyang (Corea del Norte). Foto: EFE

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Agencia EFE
Seúl

Las dos Coreas acogieron hoy (25 de agosto del 2015) con alivio el acuerdo para poner fin a la tensión y abrir una nueva etapa de paz, que ha sido aplaudido por la comunidad internacional y en Seúl ha despertado esperanzas aunque también cierto escepticismo.

Los altavoces surcoreanos que emitían mensajes contra el régimen de Kim Jong-un en la frontera, y que han sido la mayor fuente de tensión en el conflicto, se apagaron a las 12:00 hora local (03:00 GMT) según lo estipulado por el pacto.

Éste compromete a ambas partes a celebrar conversaciones "para mejorar las relaciones" y también a "llevar a cabo diálogos en el futuro y negociaciones sobre diversos temas", por lo que ha generado expectativas de abrir una histórica etapa de paz duradera en las relaciones bilaterales.

Sin embargo, algunos analistas se han mostrado cautos ante el inesperado compromiso entre Seúl y Pionyang, ya que en otras ocasiones ambas Coreas no han logrado hacer realidad a largo plazo sus promesas de reconciliación.

"Sería mejor no crear demasiadas expectativas sobre este acuerdo", indicó a EFE el investigador Jang Yong-suk, del Instituto de Estudios para la Paz y la Unificación (IPUS) de la Universidad Nacional de Seúl, que calificó el contenido del pacto como "muy simple y fragmentado".

El experto argumentó que, a pesar de incidir en la voluntad de diálogo, el acuerdo "no contempla graves problemas entre las dos Coreas como el desarrollo nuclear norcoreano o la suspensión de las medidas del 25 de mayo", que son las sanciones económicas que Seúl impone a Pionyang desde 2010.

Como factor positivo destacó que, a diferencia de otras ocasiones, los negociadores han sido funcionarios de primer nivel, entre ellos el general más poderoso e influyente de Corea del Sur, Kim Kwan-jin, y el "número dos" norcoreano, el vicemariscal Hwang Pyong-so.

Éstos se citaron en la fronteriza aldea de Panmunjom junto a Hong Yong-pyo y Kim Yang-gon, los máximos responsables de las relaciones intercoreanas de Sur y Norte respectivamente.

Otros expertos destacaron que el acuerdo ha permitido a Corea del Sur blindarse un poco más contra las imprevisibles hostilidades del Norte, y por tanto podría servir para garantizar cierta estabilidad a medio plazo en la península.

"Corea del Norte tiene un largo historial de romper sus promesas pero, si leemos el acuerdo firmado hoy, vemos que el Sur se reserva en ese caso la posibilidad de retomar de nuevo las emisiones de propaganda", destacó el analista político Shim Jae-hoon.

Shim explicó que Seúl se ha dado cuenta que los altavoces son un "arma estratégica" crucial con la que desde ahora puede contar para disuadir a Corea del Norte de realizar sus "provocaciones" que generan tensión.

"Los altavoces revelan información comprometida sobre Corea del Norte y sus líderes a civiles y soldados a 25 kilómetros de distancia de la frontera, por lo que son capaces de debilitar la lealtad al régimen y provocar deserciones", aseguró el analista.

Por otra parte, el Gobierno surcoreano destacó hoy el hecho de que Pionyang haya "lamentado" el ataque con minas que hirió gravemente a dos soldados norcoreanos -si bien no reconoció explícitamente su autoría-, en una acción "sin precedentes", tal y como calificó el ministro de Unificación, Hong Yong-pyo.

En el exterior, Estados Unidos celebró el acuerdo y esperó que contribuya a "rebajar las tensiones en la península" de Corea, según anunció el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby.

El secretario general de las Naciones Unidas, el surcoreano Ban Ki-moon, dio una "cálida bienvenida" al pacto y expresó su esperanza de que éste impulse un diálogo entre ambos países sobre el todavía pendiente asunto nuclear.

El acuerdo también compromete a Norte y Sur a organizar para finales de septiembre una nueva ronda de reuniones de familias separadas por la Guerra de Corea (19650-53), que sería la primera en más de un año y medio, y a aumentar los intercambios entre entidades civiles de ambos países.

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