6 de junio de 2014 20:41

Para Alianza País, los adolescentes alimentarán su futuro

Mario Faustos / EL COMERCIO

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Los estudiantes secundarios que han tenido una preocupación política, tradicionalmente han estado en las organizaciones políticas de izquierda. Desde esos partidos, se disputaban la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador (FESE), generalmente entre ‘chinos’ (Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador), ‘cabezones’ (Partido Comunista del Ecuador) y los socialistas.

Desde los 16 años se puede ser un adherente permanente de Alianza País y militar en esta organización política (OP). Fue una de las reformas estatutarias que se dieron en la convención nacional que se celebró el pasado 1 de mayo.

La adhesión de adolescentes a A. País ha sido considerado desde este movimiento como el inicio de su educación política e ideológica. Por ello, en la convención también nació la idea de crear la Escuela de Educación Política, que aún no entra en funcionamiento.

Según la asambleísta Gina Godoy, el interés no es que los adolescentes sean actores políticos sino que se incorporen al trabajo cotidiano de A. País y se formen políticamente.

La participación de los adolescentes en País era de algún modo restringida a actos de integración. Uno de ellos fue el ‘flash mob’ (coreografía en apariencia espontánea) denominado ‘Por un Guayaquil sin garrote’, el 4 de diciembre del 2013. Los jóvenes de A. País y Centro Democrático (CD) lo realizaron como parte de la campaña electoral como aliados en el Puerto Principal.

El propósito es que estos adolescentes comiencen a ser multiplicadores de información en sus barrios y en sus colegios. Estarán bajo el ordenamiento de los comités de la revolución ciudadana.

El CD, en cambio, ya tiene experiencia en este tipo de formación, aunque las adhesiones de los jóvenes no son de carácter permanente. La capacitación no es solo política, sino de trabajo social y comunicación oral y escrita.

En una oficina del segundo piso de la sede que la lista 61 tiene en Guayaquil, Diego Flores, de 17 años, intentaba hablar con un corcho en la boca. Tenía que declararse a una chica utilizando la palabra ‘chivo’. Con el ejercicio, Gaitán les explicaba la importancia de saber vocalizar, usar ademanes, entonar y las denotaciones que expresaban.

Para el CD, formar voceros es fundamental porque quiere convertirse en una organización nacional. Jorge Vélez, director del Frente de Juventudes, cree que la formación ayuda a que el joven esté apto para ser candidato. Por eso, la agrupación tiene concejales en Bucay y Durán a dos compañeros de 21 y 23 años.

‘Guerrilla de información’

El interés de País es que los adolescentes sean líderes en sus colegios y formen parte de los consejos estudiantiles, expresó Gastón Bustamante, director de las Juventudes. El objetivo es que “peleen” a favor de sus compañeros en cuanto a los derechos que tienen como estudiantes. A esto se añade que participen en acciones culturales y visiten sectores marginales; y sean activos en las redes sociales como “una guerrilla de información de la revolución”.

Sin embargo, según Tomás Mancheno, subsecretario de Educación de Guayas el artículo 132 de la Ley Orgánica de Educación Intercultural prohíbe “el uso de las instalaciones educativas para fines  político-partidistas”.

El interés de los adolescentes en pertenecer a una OP difiere del de los intereses partidistas, sostuvo Mauricio Chiluisa, presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador (FESE). Y la razón es que no los valoran más allá de darles un carné de afiliación.

La participación de estudiantes secundarios en política no es reciente, aunque siempre genera polémica. En el artículo 61 de la Constitución no se precisa un límite de edad para “conformar partidos y movimientos políticos”. Por ello, el jurista Xavier Zavala Egas, sostiene que si el voto es facultativo entre 16 y 18 años, tienen derecho a la actividad partidaria.

El analista Willington Paredes difiere porque el texto constitucional aclara que solo se aplica el voto a menores de edad, pero “a partir de los 18 años se convierten en actores políticos”.

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