3 de January de 2015 20:02

Para Alianza País el 2014 fue un año de reflexión y aprendizaje

En todas las provincias y circunscripciones del exterior, Alianza País montó un proceso de carnetización de sus adherentes. Foto: EL COMERCIO

En todas las provincias y circunscripciones del exterior, Alianza País montó un proceso de carnetización de sus adherentes. Foto: EL COMERCIO

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Paúl Zamora M. Redactor  politica@elcomercio.com (I)

Al interior del movimiento Alianza País (AP) el 2014 fue evaluado como un año de reflexión política, tropezones, pero también de fortalecimiento de su proyecto. Las elecciones locales fueron el derrotero que evidenció la necesidad de cambios estructurales en el movimiento más grande del país. Fue necesaria una “autodepuración”, fortalecer las bases y renovar a las directivas en todos los niveles.

En mayo del 2014, el presidente Rafael Correa anunció durante la Convención de Esmeraldas que era necesario fortalecerse para no tener reveses políticos, como en las seccionales del 23 de febrero pasado. Y uno de esos cambios fue en su Secretaría Ejecutiva: Doris Soliz reemplazó a Galo Mora.

La disciplina partidaria había sido hasta ese entonces una de las tuercas por ajustar. Fue necesario un nuevo código disciplinario. Tuvo como primeros resultados la expulsión de dos concejales en Azuay, Ruth Caldas y Norma Illares, por “deslealtad política”, tras desacatar la decisión de AP de apoyar a otros candidatos.

Se consolidó un sistema de comunicación más dinámico entre la base y la dirigencia y, como parte de la estrategia política, una repotenciación de la presencia en redes sociales.

El Mandatario continuó siendo el epicentro de las acciones. Se creó el frente Unidos con 15 organizaciones políticas que respaldan la Revolución Ciudadana, poco después de la cita de alcaldes opositores en Guaranda. Se fundó la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) en respaldo a la política laboral de Correa, en momentos en que el sindicalismo opositor marchaba en contra del proyecto de Código Laboral y las reformas que ahora se tratan en la Asamblea. A esto se suma la intención de constituir la Alianza Indígena por la Revolución Ciudadana, como contraparte de la Conaie, cuando está próximo a vencer el plazo para que devuelvan su sede al Ministerio de Inclusión.

“Se aprende más de los tropezones que de cualquier triunfo. Lo que no nos mata nos hace más fuertes”, fue la frase a la que recurrió la asambleísta Rosana Alvarado para autoevaluarse. Reconoció que la renovación de las directivas los ha fortalecido y que el proceso de carnetización les deja ver cuántos son y el nivel de compromiso de los militantes.

Pero la disciplina partidaria y los debates internos, cuyos argumentos difícilmente se llegan a conocer, no logran frenar algo que los mismos miembros de Alianza País reconocen: la fuerte divergencia entre dos sectores claramente reconocibles: el ala radical frente a la más conservadora. Las reformas al Código Laboral, el acuerdo comercial con la Unión Europea y la intención finiquitar el comodato de la sede de la Conaie pusieron a los legisladores verdes en dilemas.

“No sería la primera ni la última puñalada”, mencionó Correa ante la postura de un grupo de sus legisladores. Lo dijo luego de que un grupo de oficialistas se solidarizara con Lourdes Tiban (Pachakutik) por la noticia.

“Son una demostración clara de que las posturas son debatidas con rudeza y crudeza; acá no existe una posición vertical”, aseguró la legisladora Ximena Ponce. Para ella, este 2015 el reto de la bancada será consolidarse como una estructura definida. También la “democratización, discusión y el debate al interior y hacia lo externo, con la consolidación de acuerdos con otras fuerzas políticas y la construcción de base social”.

Sin embargo, uno de los temas que ocupará la atención del oficialismo serán las elecciones del 2017. Este año se realizará la difusión de las 16 enmiendas constitucionales y las reformas a la Ley Electoral.

En dos páginas, Alianza País presentó el balance de su gestión 2014. Informan sobre la carnetización y elección de 1 121 directivas parroquiales, cantonales, provinciales y del exterior. El texto indica que en el 2015 el reto será fortalecer su organización territorial y víncularse con distintos sectores sociales, políticos, económicos, gremiales y culturales.

En AP hay la confianza que nace de saberse aún con la mayoría de votos nacionales. Alvarado lo reconoce; son “los suficientes y necesarios” para continuar con la consolidación del proyecto político, aunque no negó que el panorama “puede ser más complejo” para AP, por el escenario ante la posible caída del precio del petróleo. ​

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