8 de abril de 2017 00:00

La alianza Creo-SUMA denuncia inconsistencias en 4 243 actas

Fausto Cobo, Paúl Carrasco, César Monge y Diego Salgado, en primera fila, en la presentación de las inconsistencias. Foto: Julio Estrella/EL COMERCIO

Fausto Cobo, Paúl Carrasco, César Monge y Diego Salgado, en primera fila, en la presentación de las inconsistencias. Foto: Julio Estrella/EL COMERCIO

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Adriana Noboa
Redactora (I)
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César Monge, director del movimiento Creo, estuvo ayer, viernes 7 de abril de 2017,  en Quito para dar a conocer que encontraron más inconsistencias en 2 448 actas. Sumadas a las 1 795 que presentaron el miércoles en Guayaquil, llegan a 4 243, que representan más de 1,2 millones de votos.

La alianza Creo-SUMA se ratifica en su petición de que se realice un escrutinio manual, ‘voto a voto’, de la totalidad de las urnas a escala nacional, con presencia de los delegados de las organizaciones políticas y de veedores independientes. Y además ordenar un nuevo escrutinio de las actas sobre las que pesan dudas.

Al explicar las irregularidades encontradas, Monge respondió al presidente Rafael Correa que las cajas no están vacías, que sí contienen las actas que impugnarán y las abrió para mostrar su contenido. El Mandatario había alertado, a través de su cuenta de Twitter, que las cajas de la denuncia de Creo estaban vacías.

“Si hoy (7 de abril) no anuncian un conteo voto a voto entonces estarán escuchando al pueblo”, advirtió, ya que “esa es la única solución para tener transparencia electoral”. Responsabilizó a Juan Pablo Pozo, titular del CNE, de lo que suceda en el Ecuador si no se acepta la medida.

Mientras tanto, la consejera Ana Marcela Paredes explicó que el Consejo está esperando que lleguen las actas con los resultados de cada provincia, pero que pese a esto el miércoles ya se instaló la audiencia nacional de escrutinios.

La funcionaria calculó que si las organizaciones políticas interponen todos los recursos que les permite la ley, los resultados oficiales estarían listos en un máximo de 20 días.

Sin embargo, debido a la tensión que hay en varias ciudades del país, por las manifestaciones, hizo un llamado tanto al oficialismo como a la oposición para dialogar. “Es necesario que encontremos puntos en común por responsabilidad con el país”.

“Vamos al reconteo legítimamente fundamentado”, agregó Paredes y agregó que no hay un límite al número de urnas que se pueden abrir o actas que se pueden verificar. En esto coincide con lo que Pozo ha sostenido desde el martes, que cualquier recurso será aceptado a trámite, pero que deben cumplir con los requisitos legales: estar documentados y tener argumentos.

Monge insistió que el Código de la Democracia faculta al CNE para ordenar el reconteo total. En el inciso segundo del artículo 141, la norma establece que el Consejo puede disponer que durante el escrutinio nacional “se realicen las verificaciones o comprobaciones que estime necesarias”. Por eso subrayó que pueden hacerlo en este momento y que la autoridad electoral no tiene que esperar 20 días más.

Pero el escrutinio no se cierra aún. Ayer en la tarde, las juntas provinciales electorales de Carchi, Chimborazo, Cotopaxi, Imbabura y Pichincha se instalaron para resolver nueve objeciones a los resultados de la segunda vuelta electoral.

El CNE informó que se inició entonces el reconteo de los votos en aquellos casos y que una vez que cada junta termine ese proceso deberá recién remitir el acta de resultados preliminares al CNE.
Pese a esto y a las constantes cadenas del mismo Consejo y de la Secretaría de Comunicación (Secom), los dirigentes de la oposición reclaman que no existe la confianza en la autoridad electoral.

Guillermo Celi, asambleísta electo por Creo-SUMA, por ejemplo, contó que no buscan que les regalen ni un solo voto, sino que “el reconteo permita que los ecuatorianos sepamos la verdad de los escrutinios”.

Paúl Carrasco, prefecto del Azuay, también apoyó la petición de Creo-SUMA y advirtió que no quieren llegar a un estado de conmoción social. Y pese a que Alianza País manifestó su apoyo a la solicitud de reconteo de la oposición, Carrasco cuestionó por qué la autoridad electoral “tiene miedo de abrir las urnas”.

La misma consejera Paredes aceptó que el CNE tiene un problema de credibilidad, pero dijo que “la legitimidad la vamos construyendo todos y todos somos responsables”. Por lo que repitió que “no nos haremos de oídos sordos”.

Páez dirige la protesta
Monge se trasladó luego hacia el CNE, para agradecer y respaldar a Andrés Paéz, binomio de Guillermo Lasso, por “mantenerse firme en aquella tarima” desde el domingo en la noche. Así mismo saludó a los quiteños, a quienes también agradeció que mantengan la protesta en las calles.

Páez se ha convertido en actor central de la protesta electoral. El vicepresidenciable no ha abandonado la ubicación desde que el Consejo anunció los resultados adversos a la oposición. Los vecinos del barrio lo ayudan para que pueda seguir ahí, le prestan el baño, lo invitar a comer. Su vehículo del candidato, estacionado sobre la avenida 6 de Diciembre, le sirve también de cama para descansar. Mantiene siestas entre las jornadas de protesta.
Páez sabe que si se retira del lugar corre el riesgo de que desalojen a los protestantes.

Los manifestantes están separados por dos cercas metálicas que tienen letreros del Ministerio del Interior. En un lado están los militares y policías armados, vigilando que la manifestación se desarrollen pacíficamente.

No solo la presencia de los militares ha creado una atmósfera de confrontación. Los propios manifestantes llaman al territorio ocupado por ellos como “el campamento” y no lo abandonan.

Además en los discursos piden de vez en cuando que las fuerzas del orden se unan a su lucha. En la madrugada 60 personas hacen guardia e incluso toman turnos para vigilar los alrededores. Temen que los desalojen en cualquier momento.

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