21 de January de 2010 00:00

Los aguajes facilitan los asaltos

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Redacción Guayaquil

Los robos a las camaroneras se duplicaron en diciembre pasado, en la provincia de El Oro. En ese mes, seis camaroneras fueron asaltadas, según     la Armada Nacional.

La modalidad de los últimos asaltos también varió. Hasta hace cuatro meses, los asaltantes interceptaban, en alta mar, a las embarcaciones que transportaban el camarón, desde las piscinas de crianza. Los delincuentes preferían la noche, por la facilidad que tenían en el momento de huir.

Vigilancia privada
 El robo de  balanceado para camarón también es frecuente. Los delincuentes pueden estar vendiendo el producto a camaroneros de otras provincias.
El capitán de    Puerto Bolívar, Julio Cabrera, dice que muchos camaroneros no denuncian los robos por temor a represalias.
Según la  Cámara  de Productores de Camarón de El Oro, muchos productores son obligados a pagar una ‘cuota’ a las bandas de asaltantes para proveerles
de protección.
Dos y tres  guardias privados son contratados por los camaroneros para  la  vigilancia de sus predios grandes. En las camaroneras pequeñas, la vigilancia la hacen los propios capataces.

“Pero ahora ingresan a las camaroneras, usualmente por las mañanas, en grupos de 15 ó 20 personas. Allí someten a los guardias, ‘cosechan’ ellos mismos el camarón más grande y se retiran con el producto por las noches”, dice Segundo Calderón, presidente de la Cámara de Productores de Camarón de El Oro.

El gremio, que agrupa a 85 productores en la provincia, alertó a las autoridades sobre un repunte de los robos en sus instalaciones. Los atracos no son solo contra la producción. También hay denuncias de robos de motores y de bombas, que se usan  para la extracción de agua de las piscinas.

El sábado pasado, la Marina registró otro robo, en una camaronera del archipiélago de Jambelí. Los delincuentes ingresaron por la noche, durante la marea alta.

Uno de los últimos asaltos fue a la firma Campac, de Puerto Bolívar. Una de las camaroneras de esta empresa fue asaltada en el mediodía del  pasado 8 de diciembre. En una carta pública, dirigida al Ministro de Gobierno y al Comandante General de la Marina, el gerente de la empresa, Ángel Valarezo, denunció el hecho.

“Veinte delincuentes armados con mini Uzi, subametralladoras y cartucheras semiautomáticas irrumpieron violentamente. “Es la segunda vez que sufrimos un ataque”. El 17 de octubre, por la madrugada, piratas fuertemente armados robaron la embarcación en la que se transportaba un lote de camarón.

A lo largo de 2009 se registraron 41 asaltos a camaroneras, según un reporte de la Capitanía de Puerto Bolívar.

El capitán de puerto, Julio Cabrera, menciona que ya han detectado la nueva modalidad de robo. “Los asaltantes ingresan durante los aguajes, con marea alta,  cuando son días de pesca del camarón”. De acuerdo con el oficial, los dueños de las piscinas se percatan del robo horas después, “lo que nos hace más difícil actuar”.

Los últimos robos se registraron en los sitios Calavera, estero Bravito y Bellavista, según denuncian los perjudicados. “Pero muchos camaroneros no denuncian por temor a represalias, porque hasta ahora no hay detenidos”, indica el Presidente del gremio.

Durante las últimas reuniones con este sector productivo, la Capitanía de Puerto Bolívar sugirió a los productores el uso de comunicación satelital, para una respuesta inmediata. Cabrera asegura que, con esa ayuda, podrán actuar más rápido.

En El Oro, la Marina cuenta con seis retenes, ubicados en Hualtaco (cantón Huaquillas), Pitahaya (Arenillas), Jelí y Jambelí (en el cantón Santa Rosa), y en Bajoalto, en el cantón El Guabo. La Marina dispone, además, de una embarcación guardacosta. “Realizamos controles diarios a lo largo del archipiélago de Jambelí, poniendo énfasis en los días de aguaje”, manifiesta el Capitán de Puerto de Puerto Bolívar.

Los productores del crustáceo acogieron la propuesta de la Capitanía. Calderón afirma que desde este mes se mantendrán comunicados con dispositivos GPS de comunicación satelital. A la par, pidieron a la Marina que  realice una mayor vigilancia en los esteros pequeños, por donde   los asaltantes se fugan.

El sector lamenta que la restricción que existe en  el uso de armas, para su propia defensa, los haga presas fáciles de la delincuencia.

 Valarezo señala que  la actual Ley de Armas los ha dejado indefensos ante los delincuentes. “Se debe permitir que los guardias de las camaroneras y embarcaciones las puedan portar legalmente”.

Adicionalmente, afirman que tiene identificadas al menos a tres bandas de asaltantes que incursionan en sus predios. “Al parecer, son sujetos que conocen los sitios donde cometen sus delitos”, indica Segundo Calderón.

Además,  el producto robado se estaría comercializando en mercados fuera de la  provincia.

Un sitio estratégico para vigilar

En junio pasado, la Marina ubicó una plataforma de vigilancia flotante en la isla Santa Clara, en el Golfo de Guayaquil, a 20 millas náuticas del continente. Desde ese punto,  se dirigen los operativos en el mar contra los asaltantes. También se realizan controles por  el tráfico de drogas y el contrabando de combustible, cuyo principal  destino es el Perú.

La plataforma tiene espacio para dos oficiales y 15 tripulantes. Cuenta con un radar, que tiene un  alcance   de 48 millas. “Con su presencia, el control   a las embarcaciones peruanas que ingresan a pescar en aguas ecuatorianas mejoró”, aseguró Julio Cabrera, capitán  de Puerto Bolívar.

Sin embargo, esa base flotante fue traslada, en diciembre último, al muelle de Puerto Bolívar. El motivo fue que su sistema de anclaje se averío. Según la Capitanía, tras su reparación, en este mes  volverá al sitio establecido.

En  la vigilancia, la  base flotante se apoyará  en la embarcación de guardacostas que posee la Marina en la provincia de El  Oro.

Para la Armada Nacional, los controles desde la isla Santa Clara son estratégicos, por ubicarse en el Golfo de Guayaquil. También, porque se trata de una  zona frecuentada por   embarcaciones peruanas que realizan pesca ilegal.

Según la Capitanía, la incursión de embarcaciones procedentes del país del sur  disminuyó durante el tiempo  en  que la base flotante permaneció en las inmediaciones de la isla.

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