14 de diciembre de 2015 00:00

Estiaje y desperdicio complican el suministro de agua al noroccidente

Moradores del barrio Cordillera de Cotocollao se abastecieron, ayer, con tanqueros. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Moradores del barrio Cordillera de Cotocollao se abastecieron, ayer, con tanqueros. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Diego Puente

Este año hay una inusual temporada seca en diciembre. Esto ocasiona que, nuevamente, haya racionamiento en los barrios del noroccidente de la ciudad.

Cada vez es más frecuente para los vecinos de Cordillera de Cotocollao, Santa María o Atucucho abrir el grifo y que el agua no salga. En septiembre ya tuvieron desabastecimiento y en este mes enfrentan nuevos cortes.

Carlos Espinosa, gerente de Operaciones de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps), dijo que hay dos factores que complican el panorama. El primero es que hay una temporada seca prolongada y, el segundo, que se registra un excesivo consumo, esto “obliga” a realizar una campaña de concienciación.

Según el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) debería contabilizarse este mes 100,5 milímetros de precipitación; las últimas mediciones indican que solo ha llovido 1,7 % . En diciembre no llovió como se esperaba. Esto motivó que el caudal de las vertientes occidentales bajara.

Cuando no llueve, hay menos cantidad de agua para procesar y se complica el abastecimiento a los barrios altos del noroccidente. Normalmente, la planta que se ubica en esta zona procesa 340 litros por segundo. En septiembre, en el apogeo de la temporada seca, el caudal de las vertientes de Mindo, Pichán y Santa Ana, que alimentan al sistema, bajó y se procesaron 70 litros por segundo. Estos días, la cantidad aumentó y se procesan 160.

En cuanto al consumo excesivo, las estadísticas de la Empresa señalan que cada quiteño consume, en promedio, 200 litros de agua. En meses con estiaje (como en este inusual diciembre), la cifra puede aumentar a 220.

Hay familias que viven con menos de 10 litros al día. Mercedes Tenesaca, de Cordillera, no tiene líquido vital por tubería desde hace mes y medio. Ella se abastece de agua de tanqueros, enviados por la empresa municipal.

Juan Ramón, de Atucucho, corroboró la información.
Ayer, los habitantes de Cordillera oyeron el sonido del tanquero y fueron a sus casas para sacar tinas, lavacaras, ollas... para abastecerse de agua. Ellos dicen que desde hace un mes no tienen el servicio por tubería y esta es la única forma de conseguirla.

La Empresa empezará una campaña de sensibilización para evitar desperdiciar el agua potable. En ella se propondrán, entre otros aspectos, soluciones para arreglar las fugas que, al día, representan 30 litros en una sola casa.

También, se pedirá a los usuarios que no utilicen agua potable para regar las calles polvorientas y los jardines.

Debido a la creciente demanda, el Municipio piensa en soluciones a largo plazo. Ya está lista, en planos, la construcción del proyecto Chalpi que garantizará el abastecimiento del líquido hasta el año 2040 y que ­procesará 2 200 litros por segundo. Actualmente, en todas las plantas de la ciudad, se procesan de 7 500 a 8 000 litros por segundo.

Si no se disminuye la cantidad de agua usada por habitante o no se construyen nuevas obras, habría serios problemas de desabastecimiento en cinco años.

En contexto

Al menos 19 barrios han sufrido racionamiento del líquido en el Distrito durante el 2015. Esto, por la disminución de agua en las vertientes y por el aumento del consumo en los ciudadanos. La Empresa empezará acciones para concienciar a los vecinos.

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