13 de June de 2009 00:00

El agua es la clave para la instalación de las cerámicas

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Redacción Construir

La elección de la cerámica que estéticamente armonice   los ambientes de la construcción y garantice su inversión, resulta clave. Para ello es necesario seguir las recomendaciones de los proveedores.

También se debe considerar una instalación adecuada y que la mano de obra sea calificada.

Una cosa que tienen en común  baldosas, azulejos, porcelanatos y otra clase de cerámicas es la gran dureza de su cara esmaltada. Por eso su garantía.

La colocación de estos productos no es complicada, pero se recomienda recibir el asesoramiento necesario para ponerlos, ya sea en pisos o en las paredes.

Para ubicar la cerámica se requiere de bailejo, mazo de goma, llana o espátula, niveles, crucetas, cortadoras y biseladoras para cortar a 45 grados. Además, un recipiente grande para preparar el mortero.

En el momento de colocar la cerámica hay que tomar en cuenta que las conexiones de agua, desagües y energía eléctrica estén terminadas. Luego se instalan sanitarios y lavabos.

El maestro Miguel Cóndor explica que lo primero que hay que hacer antes de colocar cerámica es limpiar totalmente la superficie. “Para esta tarea se puede utilizar una escoba”.
 
Después se moja el área con agua limpia. Esto se hace, añade el maestro Alberto Maisinche, para una mejor adhesión del cemento. “El agua es la clave”.

El siguiente paso es preparar el cemento.  Para esto se sigue el procedimiento normal. Ya listo el mortero,  se lo deja en un recipiente mientras se alistan las cerámicas y se mide el espacio.

Cóndor recomienda tender una piola de un extremo al otro para poder realizar un trabajo con mayor exactitud. “Esta va por encima del espacio en donde se pondrán las cerámicas”.

Con una espátula se coloca el cemento sobre el área en donde se instalará la cerámica. Inmediatamente se pone la pieza y se la ajusta con la fuerza de la mano. Para una mejor fijación, se puede utilizar un martillo de caucho o el mango de madera de un martillo común.
 
“Los martillazos deben ser suaves pero certeros. Así se asegura la pieza al suelo pero se evita el problema de que se rompa. Es mejor golpear en el centro de la cerámica”, añade Cóndor.

El cemento se seca en ocho horas. Ahí se procede al emporado (masilla que se pone en las uniones de las cerámicas) del piso. Esta masa se vende en las ferreterías o tiendas de acabados de la construcción. Una funda de emporado (2 kilos) le sirve para aproximadamente 4 m².

Una de las ventajas de este producto, agrega Maisinche, es que el cliente  puede escoger entre una lechada de color blanco, azul, verde o café, de acuerdo con  el tono de las piezas que se estén colocando en el piso.

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