17 de December de 2009 00:00

Un agasajo para los pacientes de esclerosis

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Redacción Quito
quito@elcomercio.com

La   tenacidad  por llevar una vida normal es lo que caracteriza a Mónica Tuma. Ella padece desde hace 28 años de esclerosis múltiple, una  enfermedad  neurodegenerativa y crónica que afecta al sistema nervioso central.
 


Las terapias
La Fundación  Ecuatoriana de Esclerosis  Múltiple (FEEM) es una organización sin fines de lucro.  Aquí  se realizan terapias físicas,  apoyo psicológico y atención médica a bajo costo. La consulta   médica cuesta USD 7,  12 la especialidad y las terapias   5.
El edificio donde funciona  la FEEM fue entregado en  comodato por el Estado. Aquí se realizan   rehabilitación de pacientes neurológicos. Allí también se pude hacer trabajo voluntario.
Se pueden  hacer aportes a la cuenta corriente  30- 31 06201-0 del Banco Amazonas. A nombre de la Fundación. Los teléfonos para información son 
2431 663/ 2276667.

Las  crisis de su enfermedad le causan  falta de movilidad de su lado derecho, mareos, fatiga... Sin embargo, ella no permitió que su estado de salud afecten  sus ganas de salir adelante.

Tuma, junto a otros pacientes con la misma patología, decidieron crear una Fundación Ecuatoriana de Esclerosis Múltiple.  para facilitar el diagnóstico,  el tratamiento y la terapia.
 
Así, en 1996 se creó esta organización  que ahora tiene 75 socios. Funciona en la calle  Jorge Drom N37 79 y Unión Nacional de Periodistas, en el norte.
 
Isabel Andrade, quien debido a la enfermedad debe movilizarse en una silla de ruedas, es una de las beneficiarias. “Aquí recibo terapias a menos costo y lo mejor es encontrar a alguien con quien conversar”.

Ella acude a la Fundación desde hace seis años y ayer recibió, al igual que otras 20 pacientes, un agasajo navideño. La presentación de mariachis animó el festejo. Andrade afirmó que en este espacio puede compartir con sus compañeras un momento de distracción.   
  
Marco Andrade, otro de los socios de la Fundación, también disfrutó del festejo. Los pacientes recibieron un presente, donado por la empresa privada. También tuvieron un almuerzo.

Para Natasha  Miño, directora médica,  estas actividades ayudan a los pacientes a socializar y salir de sus hogares para distraerse. “Esta es una enfermedad muy grave y dolorosa”.
 
Tuma dijo que la Fundación le ha ayudado a sobrellevar la enfermedad. “Pero mi sueño es lograr construir un hogar para los pacientes que viven solos”.

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