12 de junio de 2016 21:30

La afluencia turística retorna de a poco a la playa de Crucita

Los turistas llegaron a Crucita, Manabí. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Los turistas llegaron a Crucita, Manabí. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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María Victoria Espinosa

La playa de Crucita, en Portoviejo, (Manabí) recibió decenas de turistas locales durante la mañana de este domingo 12 de junio del 2016. Aunque a partir de las 16:00 se presentó el mayor número de turistas. La razón: el partido de fútbol entre Ecuador – Haití, que se juega en Estados Unidos.

Marco Andrade tiene un puesto de artesanías en la playa. Él asegura que este domingo hubo más turistas que en el último feriado por la Batalla de Pichincha y que este año se celebró desde el 27 de mayo. “Por el partido llegaron unas 200 personas”.

El propietario del hostal Voladores Luis Tobar cree que el turismo es la actividad que más mueve la economía de Crucita. Un sector que se vio afectado tras el terremoto del 16 de abril pasado. “Muy pocos se hospedan, compran recuerdos o practican el parapente. Son los visitantes de otras ciudades y países quienes más buscan deportes extremos, hospedaje y alimentación variada”.

Antes del sismo, el Municipio ejecutaba un proyecto para mejorar la zona turística de Crucita. Se invirtió en un muro de protección para la playa, se arregló la carretera del malecón y se adecuaron los locales comerciales.

Según la Alcaldía, la zona hotelera y el malecón de Crucita no sufrieron daños y por lo que la parroquia se encuentra en buen estado para recibir a turistas. En esa playa lo que más atrae es el parapente debido a que el viento es favorable para este deporte.

Además tiene una montaña que les permite alzar el vuelo. Ahí funciona el bar – restaurante La Loma, que tiene un mirador para observar los 26 kilómetros de playa que tiene Crucita. “La vista es espectacular. Se puede ver el poblado, el mar y la playa. Además el viento hace que el calor no sea tan fuerte y se pueden tomar fotos geniales”, aseguró la turista Fernanda Andrade.

Volar en parapente en compañía de un piloto tiene un costo de USD 35. Pero los aficionados pueden tomar un curso de una semana para aprender a dominar este deporte. El quiteño Eduardo Rosero lo hace desde hace seis años y desde hace uno, solo en Crucita. Él visitó este fin de semana el poblado. “No tengan miedo de venir. En este lugar no se afectó la plaza hotelera y la van a pasar genial”.

En el malecón, los turistas pueden encontrar platos con mariscos desde USD 4. El hospedaje cuesta entre USD 10 y USD 30 cada noche.

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