2 de junio de 2015 17:58

Afectados por desbordamiento de los ríos Bilsa y Sosa volvieron a sus casas

El poblado de Bilsa, en el cantón Muisne, fue alcanzado por el desbordamiento de dos ríos. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

El poblado de Bilsa, en el cantón Muisne, fue alcanzado por el desbordamiento de dos ríos. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

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Marcel Bonilla

Unas 70 personas afectadas por el desbordamiento de los río Sosa y Bilsa, en el cantón Muisne, sur de la provincia de Esmeraldas, regresaron a sus casas en la tarde del lunes 1 de junio del 2015, luego de que el agua bajó completamente.

En esa comunidad, dedicada a la agricultura y ganadería, 14 familias fueron las más afectadas por el aumento del caudal de los dos afluentes que anegaron sus casas y cultivos, la madrugada del 30 de mayo del 2015.

La lluvia torrencial del fin de semana causó el desbordamiento de los ríos que inundaron en menos de una hora casas, canchas, escuelas y un subcentro de salud. Pero en algunos sitios del poblado quedaron algunos espacios con agua, lo que representa un riesgo para la comunidad.

El agua estancada es el sitio ideal para la reproducción de mosquitos transmisores del dengue, paludismo y chikungunya, señala Jesús Saltos, uno de los afectados por la inundación.

Pese a los trabajos de limpieza y el retiro de maleza, la comunidad solicitó que se realice fumigaciones para prevenir el brote de mosquitos, en ese sector de la parroquia San Gregorio, a menos de una hora de la ciudad de Muisne.

Los niños asistieron con normalidad este martes 2 de junio del 2015 para recibir clases en la escuela Vicente Tobar Jiménez. Ese establecimiento educativo fue afectado por el agua que subió.

El subcentro y la guardería empezaron a funcionar aunque las paredes y el piso permanecían húmedos.

La limpieza del sedimento se hizo en las casas de la comunidad, aulas escolares y subcentro de salud. Colaboró el Cuerpo de Bomberos del Muisne y habitantes de la comunidad que se sumaron al trabajo.

Hasta el momento no se ha determinado el monto de las pérdidas de los cultivos de ciclo corto y las hectáreas de cacao, maíz, vacas y animales domésticos.

Cerca de las casas,  en los patios, se observan vestigios de lo que fueron plantaciones de plátano y maíz, que estaban listos para cosechar. “Nos tocará volver a sembrar nuestra tierras para poder cosechar”, señaló Mercedes Saltos, otra de las afectadas.

En su casa habitan cinco personas y no alcanzaron a recuperar nada. Perdió un refrigerador, colchones y camas que quedaron bajo el agua. Los afectados pidieron al Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap), realizar una evaluación de las pérdidas en cultivos.

El alcalde de Muisne, Eduardo Proaño, por intermedio de la Unidad de Gestión de Riesgo del Municipio, coordinó la atención a las familias, que recibieron alimentación.

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