14 de septiembre de 2015 00:00

Nueva aerovía por la actividad del Cotopaxi

La ceniza y los gases del volcán Cotopaxi representan un riesgo para la operatividad de las aerolineas. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

La ceniza y los gases del volcán Cotopaxi representan un riesgo para la operatividad de las aerolineas. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

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Pedro Maldonado

La reactivación del volcán Cotopaxi también influye en las operaciones de las líneas aéreas que atraviesan el espacio aéreo ecuatoriano. Vuelos que antes duraban 35 minutos desde Quito hacia Guayaquil o Cuenca y viceversa, ahora duran unos 10 o 20 minutos más, según las aerolíneas y la Dirección de Aviación Civil (DAC).

Según Julio Gamero, vicepresidente de la Unidad de Negocios de Avianca en Ecuador, los aviones no pueden utilizar las rutas normales y deben buscar otras alternas. El vocero de Avianca en Ecuador añade que al operar una ruta más larga, se consume más combustible. También es necesario reforzar los turnos de la operación y prever costos derivados de retrasos y pérdidas de conexión.

La ruta Quito-Guayaquil es la más afectada. En este trayecto los vuelos duraban unos 35 minutos. Pero con las emisiones de ceniza y gas, los aviones empezaron a usar nuevas rutas, por lo que el tiempo se extendió a cerca de una hora.

Para esquivar la ceniza, los aviones utilizaban en un principio una ruta alterna: despegaban desde Quito, se dirigían hacia el oriente, tomaban dirección hacia el sur y sobrevolaban Pastaza y Macas. Luego, giraban al occidente, pasaban por Cuenca y se dirigían hacia Guayaquil y viceversa.

Este recorrido implicaba más tiempo de vuelo y un incremento de los costos de operación. Por eso, la Dirección de Aviación Civil y la Fuerza Aérea Ecuatoriana, en coordinación con las líneas aéreas, trazaron una nueva aerovía que conecta Pastaza con la ­ruta normal.

Este nuevo trayecto, que será temporal mientras dura el estado de excepción, atraviesa el espacio aéreo de una zona restringida a vuelos comerciales y que es usada por la base de Taura (Guayas).

Carlos Égüez, gerente de Operaciones de LAN Ecuador, explica que en los primeros días de emisión de gases y ceniza, un vuelo entre Quito y Guayaquil duraba una hora con 13 minutos, en promedio. “Con la nueva aerovía se redujo de 6 a 18 minutos”.

Para Patricia Miño, directora de la Asociación de Representantes de Líneas Aéreas en Ecuador, es preciso trabajar bajo un enfoque de gestión de riesgo en la seguridad. “Si bien cada aerolínea es responsable de su operación bajo las directrices de la Autoridad Aeronáutica del país, el principio que va a prevalecer para cualquier decisión que se tome, durante un vuelo o en tierra, es el de salvaguardar la seguridad de los pasajeros y aeronaves”.

Según Miño, las aerolíneas pueden tomar decisiones de última hora, como demoras o cancelaciones de vuelos.

Las aerolíneas que cubren rutas internacionales también están pendientes. KLM, por ejemplo, reconoce un incremento de costos, pero añade que la seguridad es la prioridad y que sigue a diario las informaciones y recomendaciones de los voceros oficiales de Ecuador para determinar si puede operar en sus vuelos desde y hacia Ámsterdam.

Juan Emilio Posada, presidente de VivaColombia, cree que mientras los aeropuertos de origen y destino estén operando con normalidad se pueden tomar rutas alternas. “Hasta el momento no hemos tenido desvíos. El aeropuerto de Quito está operando”.

El semanario Líderes presenta un informe sobre las medidas que toman las aerolíneas ante la actividad del volcán.

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