1 de noviembre de 2014 22:31

Mayores controles por temporada de altas ventas

La Aduana decomisó licores y cigarrillos en un operativo ejecutado esta semana en un local del centro de Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes/ El Comercio

La Aduana decomisó licores y cigarrillos en un operativo ejecutado esta semana en un local del centro de Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes/ El Comercio

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Washington Paspuel. Redactor (I)

El inmueble situado en un sector del centro de Guayaquil parecía una casa cualquiera. Sin embargo, una denuncia anónima permitió constatar que servía como bodega para ocultar licores y cigarrillos que carecían de registro sanitario.

Tras la denuncia y un trabajo de seguimiento, personal del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (Senae) incursionó en el sitio a principios de esta semana y procedió a la aprehensión de la mercadería, valorada en aproximadamente USD 60 000. La Aduana presume que el producto estaba destinado a la distribución en licorerías de la ciudad. Las botellas de licor aún estaban en sus cajas, dentro de cartones.

Entre enero y la primera quincena de octubre, el Senae clausuró 256 locales en todo el país, entre bodegas clandestinas y negocios como licorerías y discotecas, debido a que almacenaban o vendían mercadería ilegal. Los decomisos corresponden principalmente a licores, cigarrillos y celulares.

La mercadería aprehendida en operativos realizados solo en locales comerciales ascendió a USD 5 millones, o casi el 20% del monto total de decomisos (fronteras, carreteras, puertos…) hasta septiembre.

La Aduana intensificó los controles al contrabando de mercaderías desde mediados de año, y planifica más operativos desde este mes, como respuesta al incremento del comercio durante los últimos meses del año, empujado por las festividades de Navidad y Año Nuevo. “Está planificado en estos meses visitas a hoteles, discotecas, malls. Solo en octubre hemos hecho 179 operativos de control en locales en todo el país”, mencionó Fabián Soriano, subdirector general de Operaciones del Senae.
Los controles a la venta de mercadería ilegal no preocupan a Mariana Loja, dueña de una boutique en el centro de Guayaquil desde hace 15 años.

Las perchas de su local exhiben ropa que la comerciante asegura adquiere de un proveedor colombiano, desde hace 10 años. Loja vende prendas y calzado de mujer. Entre noviembre y diciembre, sus ventas se incrementan un 40%, sostuvo la microempresaria. “Los controles deberían concentrarse en esos puestos informales que venden pacas enteras de ropa, que nadie sabe de dónde la traen”, se queja.

En Guayaquil, los recientes operativos de la Aduana se han concentrado en locales del centro de la urbe y otros que se ubican en las vías.

Los textiles y calzado están en el ‘top’ de las aprehensiones totales de mercadería. De los USD 22,6 millones decomisados entre enero y septiembre (a escala general) de este año, 8 millones fueron de textiles; y otros 2 millones de calzado.
La frontera sur, por el sector de Huaquillas, en el límite con Perú, es considerado por el Senae como el de mayor ingreso ilegal de estos productos.

La Aduana incorporó 100 nuevos agentes a su tropa de vigilancia en abril pasado. Estos se suman a los 500 que ya operaban en las fronteras terrestres con Colombia y Perú.

Soriano reiteró que los artículos más apetecidos por los contrabandistas son textiles, calzado, celulares y licores. Aun así, el funcionario precisó que el contrabando de estas mercaderías se ha reducido este año con relación al 2013. Según Senae, entre enero y septiembre del 2013, esta aprehendió ropa por un valor USD 8,2 millones; celulares y sus partes por un monto de 2,6 millones; y calzado, por 2,3 millones.

En Huaquillas, el contrabando se ejecuta a través del sistema llamado hormiga, o mediante la introducción de pequeñas cantidades de mercancía que luego se acopian en bodegas clandestinas ubicadas en ciudades del sur del país como Arenillas o Machala.

El contrabando de textiles preocupa al sector. La Asociación de Industriales Textileros del Ecuador considera que el ingreso no declarado de este rubro se ubica entre los USD 150 millones y los 200 millones al año. El gremio precisó que ese monto no incluye los productos que ingresan por las fronteras con Colombia y Perú.

También, advirtió que otras formas utilizadas para la introducción ilegal de los textiles son la subfacturación de importaciones y la falsa clasificación arancelaria.
Según datos del Banco Central, las importaciones de textiles pasaron de USD 714,2 millones en el 2012, a USD 575 millones en el 2013.

En diciembre del 2013 la industria textil del país importó 39,2 millones de toneladas en prendas y materia prima, por un valor de USD 157,3 millones. De ese monto, las prendas de punto y la ropa de hogar representaron el 19% de ese monto.

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