18 de January de 2015 19:07

Con pruebas de ADN y pericias en fotografías se comprobó que Gaby Díaz fue víctima de una violación

Jeaneth Cañizares, madre de Gabriela Díaz muestra una foto de su hija fallecida. Foto: Cristina Márquez / EL COMERCIO

Jeaneth Cañizares, madre de Gabriela Díaz muestra una foto de su hija fallecida. Foto: Cristina Márquez / EL COMERCIO

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Diego Bravo

Los dos sentenciados por la violación a la estudiante de enfermería Gabriela Díaz, de 19 años, podrían recibir hasta 16 años de cárcel. Así lo indica el artículo 514 del Código Orgánico Integral Penal (COIP).

Según la Fiscalía, Fausto S. e Iván R. agredieron sexualmente a la joven, el 22 de julio del 2013, en Riobamba. Nueve meses después de esta agresión, ella se suicidió porque no soportó la depresión. Como pruebas, los investigadores recabaron fotografías, testimonios y análisis de ADN. “A la víctima se la alcanza a ver en estado inconsciente. Así es como aparece en las imágenes encontradas en un ‘flash memory’ que se incautó en la vivienda de uno de los implicados en Quito”, precisó la Fiscalía en un comunicado.

También se realizaron pericias y pruebas de identidad humana. Con estas se determinó que la joven fue víctima de agresión sexual. “En un edredón, incautado en el operativo del 30 de abril del 2014 de la casa los implicados, se encontraron rastros de fluidos del cuerpo de Gaby”, precisa la Fiscalía.

La audiencia de juzgamiento en contra de Fausto S. e Iván R. duró cinco días. En esta intervinieron 20 testigos. Dos fueron amigas de Gaby Díaz y contaron las condiciones en las que la encontraron el día que fue atacada sexualmente: con lesiones en diversas partes del cuerpo.

Jeaneth Cañizares, madre de Gabriela Díaz, señaló que los últimos 17 meses han sido extenuantes para que se haga justicia. “He soportado muchos vituperios y acusaciones falsas, con las que se ha tratado de ensuciar la memoria de Gaby. Realmente no solo mi ritmo de vida cambió sino el de toda mi familia”.

Tras conocer el fallo del Tribunal, la mujer sintió que se cumplía con el pedido que su hija le hiciera en su última carta antes de quitarse la vida. No olvida las últimas palabras: “Mami te amo. Haz que paguen lo que me hicieron. Que Dios me perdone por hacer esto ya no aguanto más…, ya no tengo fuerzas… Por lo que me hicieron nunca podré vivir en paz”.

Los jueces del Tribunal Penal de Chimborazo notificarán por escrito en los próximos días a las partes la resolución.

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