20 de julio de 2015 17:12

Solo se admiten cristianos: Europa del Este, reacia a los refugiados

Un grupo de inmigrantes duerme en el vagón de un tren hacia Belgrado, en un intento por alcanzar otras ciudades europeas. Foto: Dimitar Dilkoff/ AFP.

Un grupo de inmigrantes duerme en el vagón de un tren hacia Belgrado, en un intento por alcanzar otras ciudades europeas. Foto: Dimitar Dilkoff/ AFP.

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Agencia DPA

Estuvieron de acuerdo como pocas veces: Polonia, República Checa, Letonia, Lituania, Eslovaquia y Estonia rechazaron tajantemente la propuesta de aplicar cuotas de distribución de refugiados en Europa. No hubo imagen que lograra hacerlos cambiar de opinión, ni de las regiones en guerra de las que proceden los migrantes, ni de los mares que intentan atravesar soñando con una vida mejor. La cifra de refugiados que serán acogidos en el este de la Unión Europea podría estar muy por debajo de lo que aspiraba la Comisión Europea, cuyos ministros del Interior deben acordar la distribución de unas 60.000 personas en el continente. Los ofrecimientos expresados hasta ahora por gobiernos nacionales siguen estando por debajo de esa cifra.

No todos los refugiados son bienvenidos. Los gobiernos de Europa del Este y de la región de los Balcanes preferirían recibir únicamente a cristianos. "Al fin de cuentas somos un espacio de cultura cristiana", observa el ministro de Asuntos Sociales conservador de Estonia, Margus Tsahkna. El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, señaló además que entre los refugiados islámicos sería fácil que se filtraran terroristas, por lo que su gobierno, aseguró, también preferiría dar acogida a cristianos de Siria para evitar disparar los temores entre la población. Eslovaquia, que en 2014 aprobó sólo 14 de las 311 solicitudes de asilo que tramitó, ya ha vivido manifestaciones de neonazis, en parte violentas, "contra la islamización de Europa". República Checa ha visto surgir el "Bloque contra el Islam", liderado por el profesor de Zoología Martin Konvicky, que ya ha reunido 145.000 firmas contra los inmigrantes islámicos.

Además, el presidente Milos Zeman también se ha pronunciado en más de una oportunidad en contra de recibir a migrantes del norte de África, por ejemplo de Libia. "Los refugiados procedentes de un contexto cultural totalmente distinto no se sentirían nada bien en República Checa", opinó. Según el presidente Zeman, prorruso, la proximidad cultural se da más bien con los eslavos del este de Europa y con los cristianos de Siria. Al menos el gobierno de centroizquierda de Praga se ha ofrecido a recibir a 1 500 de los 40 000 refugiados que deben ser repartidos en el seno de la UE. Pero el gobierno quiere "mantener bajo control todo el proceso", según palabras del primer ministro Bohuslav Sobotka, cuyo gobierno se propone efectuar chequeos de seguridad a los refugiados, a los que quiere dar albergue en centros cerrados por ejemplo en una aislada región de las montañas Beskidy. Polonia, de mucha mayor superficie, al parecer tiene previsto dar alojamiento a 2 000 migrantes. Para muchos polacos la cifra es demasiado alta.

En un sondeo reciente, el 70 por ciento de los encuestados dijo estar en contra de recibir a migrantes de Cercano Oriente o de África. En una encuesta similar llevada adelante en Letonia, un 55 por ciento se declaró en contra de que el país acoja a cualquier tipo de refugiados. En Polonia incluso los inmigrantes cristianos podrían generar problemas de cara a las elecciones parlamentarias de este año. Hace una semana, cuando llegaron 50 familias cristianas procedentes de Siria, apoyadas por una fundación creada en las redes sociales, el asunto se convirtió rápidamente en tema de campaña electoral.

"Nosotros, los polacos, y el gobierno polaco deberíamos ser ante todo solidarios con los polacos que están en el exterior", exigió la candidata conservadora Beata Szydlo. Sería mejor, continuó, ocuparse del regreso de jóvenes polacos que emigraron o de tener un mayor compromiso con los polacos étnicos de Kazajstán. Varias agrupaciones religiosas y ONG recordaron en cambio que no hace mucho tiempo Polonia, República Checa y Lituana vieron partir a muchos de sus ciudadanos buscando refugio del comunismo. "Es importante que nosotros, los lituanos, no cerremos nuestros corazones. Nuestros antepasados también fueron refugiados", subraya Gintaras Grusas, arzobispo de Vilna. En Polonia existe una asociación que agrupa a unas 60 organizaciones que piden una política de apertura hacia los refugiados. A los políticos polacos de todas las orientaciones les gusta destacar el papel de Polonia en la transformación pacífica del este de Europa. recuerdan. "Si llamamos a Polonia 'la cuna de la solidaridad', si decimos amar la libertad y los derechos humanos, deberíamos respaldar a las personas que no pueden regresar a su país".

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