7 de January de 2010 00:00

El adelantado Dr. Espejo

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Rodrigo Fierro Benítez

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Rodrigo Fierro Benítez

Que hoy fuese martes 5 de enero, Día del Periodista, me hubiese caído como anillo al dedo pues voy a referirme al Dr. Eugenio Espejo como el primer articulista de opinión que hemos tenido; como el primer periodista que se jugó la vida al enfrentarse a los poderes fácticos de ese entonces.

Si nos circunscribiésemos a la lucha que mantuvo el Dr. Espejo, al igual que los demás precursores de la Independencia iberoamericana, por lograr la libertad política de su patria, la Real Audiencia de Quito, nos quedaríamos cortos al situarle como uno más.  El Dr. Espejo fue un adelantado  continental de ese empeño que se mantiene hasta hoy por lograr las transformaciones, los cambios que nos conduzcan a la justicia social.

La situación de los indios era peor que la esclavitud según Jorge Juan y Antonio de Ulloa, los jóvenes marinos españoles que se sumaron a la Misión Geodésica Francesa, y viajaron por toda la Audiencia de Quito.  Es el Dr. Espejo quien define los extremos a los que llegó hecho tan inaudito que concluyó por afectar a gran parte de la población: “una familia de indios de este Reino no puede comer con el importe de un real por día”, “la miseria y la pobreza del común llega a ser extrema y le pone en estado de perecer de cualquier enfermedad”, “bastará decir que la mujer más hábil en costura, no alcanza trabajando todo el día a ganar un real y medio”, “Entre tanto, el hacendado va haciendo su bolsa a costa de la miseria y hambre del público.  Y mientras mayores son estas más encarece su trigo y vende el más malo que tiene”, “La gente de alguna comodidad come en abundancia.  Pero la gentalla no se atreve a gastar el infeliz medio real que coge en pan, sino que para hacer más durable su socorro lo expende en harina de cebada”. 

Ante la reducción del comercio con el Perú, el Presidente de la Real Audiencia  le confiesa al Rey : “Algunos que quisieron recurrir al aumento de siembras, se perdieron por falta de consumidores” (!).

Sí: la independencia política significaba liberarse de un sistema colonial de oprobio.  Para  Espejo la independencia suponía mucho más partiendo de la base de su convencimiento de las virtualidades del hombre altoandino, vencido tan solo por la escritura alfabética y las enfermedades infectocontagiosas.  Fue partidario de un gobierno popular; de ilustrar a su pueblo con una educación basada en el razonamiento; de iniciar los cambios que se requerían poniendo en beneficio del ciudadano  común las enormes riquezas de los nobles y los ilimitados bienes de la Iglesia.

Al primer periodista ecuatoriano le costó la vida expresar sus ideas.  Como no ser los contados medios realmente independientes que existen en nuestro país, los demás al Dr. Espejo le hubieran condenado al ostracismo, otra forma de liquidar a un periodista.

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