20 de December de 2009 00:00

Un acuerdo débil nació en Copenhague

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Dinamarca. AFP, DPA. Reuters

La cumbre ambiental de Copenhague se cerró ayer, un día después de lo oficialmente previsto. Pese a la extensión en los debates, las delegaciones no lograron un consenso que guste a todos.

Luego de maratónicas reuniones se decidió crear un fondo anual de USD 100 000 millones en el 2020. Esto, para ayudar a los países pobres a combatir el calentamiento global. Sin embargo, tampoco se especificó de dónde saldrán los recursos económicos.

13 días
duró el debate en el que   delegados mundiales no llegaron a un acuerdo por el clima.

Además, se reconoció la importancia de limitar el calentamiento a dos grados centígrados. Pero no se indicó cómo se logrará. A esto se suma la falta de compromisos para que en algún momento se firme un tratado que reemplace al  Protocolo de Kioto.

Cuando en Ecuador eran las 09:32 y en Dinamarca las 15:32, el presidente de turno de la asamblea de la ONU sobre clima, Yvo de Boer, clausuró la reunión.

Inmediatamente los representantes de países pobres, medios de comunicación, grupos ambientalistas... señalaron que se trata de un “texto débil, poco ambicioso en metas” y no vinculante para las naciones. Es decir, pueden adherirse los países que voluntariamente quieran hacerlo.     

En pocas horas, el texto del debate sufrió sucesivos procesos y se quedó sin un contenido fuerte para los países. Después de que el presidente estadounidense, Barack Obama; el primer ministro chino, Wen Jiabao, y la Unión Europea lograran aprobar entre la noche del viernes y la madrugada del sábado un acuerdo mínimo, el rechazo aumentó especialmente entre Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Sudán.

Para rescatar el denominado  Acuerdo de Copenhague, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, medió con los países renuentes, incluyendo a Venezuela y Bolivia.

Luego de  suscrito el documento final, Boer lo elogió. “Uno puede sostener que sería mucho más efectivo encarar el cambio climático en el Grupo de las 20 naciones de mayores economías (G20), cuyos miembros abarcan la mayoría de las emisiones de carbono, pero no es correcto. Eso excluiría a muchos países  que ya tienen impactos del cambio climático”.

Brasil responsabilizó directamente  a Estados Unidos por el ‘fiasco’ de la conferencia. Pero el secretario general de las Naciones Unidas (ONU) sostuvo que el documento es una  primera etapa esencial para un futuro acuerdo. Los medios de prensa de todo el mundo pusieron de relieve el “sabor amargo” que dejó el acuerdo mínimo.

Muchos editorialistas sostuvieron que todas las negociaciones fueron un fracaso total y lo tildaron de  decepcionante, con medidas que apuntaban sobre todo “a salvar la cara de los organizadores, por no haber logrado fijar objetivos de reducción de las emisiones contaminantes”. “La Conferencia se conformó finalmente con tomar nota del Acuerdo de Copenhague, sorteando así la imposibilidad de una adopción consensuada”, señalaron los articulistas.

“Objetivos reducidos, metas abandonadas: Copenhague acaba en fracaso”, señaló en titular la edición en Internet del diario británico The Guardian. “La conferencia sobre el clima de la ONU alcanzó un débil esquema de un acuerdo global que se quedó muy lejos de lo esperado por Gran Bretaña y muchos países pobres y deja por delante meses de negociaciones”,  manifestó el diario.

En noviembre del 2010, México será anfitrión de otra ronda de negociaciones sobre el cambio climático. Los negociadores esperan poder llegar a un nuevo tratado para reemplazar el Protocolo de Kioto, lo que no se logró en Copenhague. Pero especialistas dicen que no hay garantía de éxito.

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